São Paulo (EFE).- El Senado de Brasil aprobó este miércoles un proyecto de ley para reducir los impuestos federales a la importación, producción y comercialización de combustibles, por lo que el texto pasa a sanción del presidente, Luiz Inácio Lula da Silva.
La propuesta fue respaldada por 61 votos a favor y dos en contra tras haber sido aprobada horas antes en la Cámara de Diputados, en donde contó con 318 votos favorables, 113 en contra y una abstención.
La medida, impulsada por el Gobierno brasileño, abarca reducciones tributarias para el diésel, el biodiésel, la gasolina, el etanol y el queroseno de aviación, con el fin de amortiguar el impacto del alza de precios internacionales del petróleo provocada por el conflicto en Oriente Medio.

La ponente de la propuesta, la senadora Teresa Leitão, del Partido de los Trabajadores (PT), destacó que el texto busca «mitigar los impactos económicos causados por la crisis en el mercado internacional de energía derivada del conflicto en Oriente Medio».
Según el texto, la pérdida de recaudación derivada de los incentivos fiscales se compensará con el incremento extraordinario de los ingresos públicos vinculados al sector petrolero.
Las otras medidas que incluye el proyecto
Solo entre enero y marzo de este año, los ingresos federales provenientes del petróleo y gas natural alcanzaron los 28.000 millones de reales (unos 5.400 millones de dólares), frente a los 9.000 millones (aproximadamente 1.700 millones de dólares) del mismo período del año anterior.
La nueva ley establece que cualquier recorte fiscal a los combustibles fósiles deberá mantener la competitividad de los biocombustibles. Si la tributación sobre la gasolina cae un 30 % o más, las alícuotas sobre el etanol se reducirán a cero.
Asimismo, para garantizar la diferencia a favor, el Gobierno concederá una subvención de hasta 1.200 millones de reales (231 millones de dólares) para productores de etanol e incentivos para la compensación de débitos tributarios por hasta 750 millones de reales (144 millones de dólares).
En el mismo paquete se votó la flexibilización de los requisitos para que productores rurales y exportadores mantengan suspensiones tributarias, al reducir del 50 % al 30 % el umbral de ingresos por exportación.
Además, el Gobierno federal podrá conceder hasta 5.000 millones de reales (963 millones de dólares) en créditos fiscales entre 2027 y 2031 para impulsar la industria nacional de fertilizantes y bioinsumos, con un tope de hasta 1.000 millones por año.
El proyecto votado este miércoles incluyó además beneficios fiscales para la extracción e industrialización de minerales estratégicos, la destinación de recursos a hospitales inteligentes de alta complejidad y la exención de tributos para la organización de la Copa Mundial Femenina de Fútbol de 2027, que se celebrará en Brasil.








