Nueva York (EFE).- El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, descartó este sábado que la compañía creadora de ChatGPT vaya a debutar en el parqué bursátil a corto plazo y aseguró que 2026 «sería un momento poco aconsejable para salir a bolsa», ante la prioridad de resolver los desafíos de seguridad de los modelos avanzados de inteligencia artificial (IA).
«No nos estamos apresurando a una IPO (oferta pública inicial). En realidad, creo que dado todo lo que está sucediendo con la seguridad, este sería un momento poco aconsejable para salir al mercado bursátil«, señaló Altman durante una entrevista con la revista Fortune, en la que descartó de forma taxativa un debut durante 2026.
El ejecutivo subrayó que la matriz tecnológica continuará operando como firma no cotizada para esquivar presiones financieras externas: «Tenemos muchas cosas que hacer respecto a lo que se requerirá para la seguridad y la alineación», explicó, al tiempo que remarcó que la firma está dispuesta a tomar determinaciones contrarias al beneficio financiero inmediato de sus inversores en pos de salvaguardar el control humano sobre la tecnología.
Incidente protagonizado por OpenAI
Este verano, cientos de agentes de OpenAI se coordinaron de forma autónoma para acceder y vulnerar los sistemas de Hugging Face, situación que Altman describió en la entrevista de hoy como «leer una historia de ciencia ficción».

El máximo responsable de OpenAI describió este suceso como la mayor llamada de atención y el principal punto de inflexión en la gobernanza interna de la empresa, lo que obligó a rediseñar de inmediato los protocolos de detección, reporte y contingencia ante fallos imprevistos de alineación.
«Estoy muy orgulloso de cómo la empresa se unió y estoy muy orgulloso de lo que hemos hecho desde entonces. Pero sí, fue como un ‘ok, estamos en una liga diferente ahora'», anotó Altman.
¿Frenarán los desarrolladores de IA ante los riesgos?
Las declaraciones de Altman coinciden con un frente común de cautela en Silicon Valley. Este mismo sábado, el líder de OpenAI respaldó públicamente la petición de su principal competidor, el consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei, para moderar la velocidad del desarrollo de la IA y permitir que evaluadores independientes auditen los sistemas con acceso equiparable al de su propia plantilla técnica.

Horas antes, Amodei había publicado un extenso manifiesto reclamando frenar el ritmo de escalado de los modelos, advirtiendo de que la automejora recursiva sin salvaguardas podría permitir a enjambres autónomos tomar el control de redes críticas en un plazo de 6 a 12 meses.
En su intervención en Fortune, Altman reconoció que la firma ha estado pausando procesos de entrenamiento a medida que alcanzaba cotas superiores de capacidad técnica, y calificó de «inaceptable» cualquier escenario en el que exista una probabilidad del 10 % de una catástrofe existencial derivada de la falta de control sobre sistemas superinteligentes.
«No creo que debamos entrenar modelos donde no podamos hacer un caso de seguridad sólido sobre por qué seremos capaces de garantizar su controlabilidad y alineamiento», concluyó el directivo.
Reflexiones en el sector
Esta semana, un investigador de Anthropic anunció su dimisión debido a la preocupación de que la empresa y sus competidores no estuvieran desarrollando modelos de IA de manera responsable.
El investigador, Jacob Coxon, quien también trabajó para OpenAI, competidora de Anthropic, afirmó que dichas compañías estaban más centradas en superarse mutuamente que en la seguridad de sus productos.
«Quienes desarrollan la IA creen sinceramente que esta podría acabar con todos nosotros antes de que termine la década. No se trata de una maniobra publicitaria. De hecho, muchos ejecutivos e investigadores de alto nivel suelen matizar sus declaraciones ante la prensa para parecer sensatos, pero he escuchado a esas mismas personas expresar temor», escribió Coxon en su cuenta de X el pasado martes.










