Lisboa (EFE).- El consejero delegado de Lufthansa, Carsten Spohr, aseguró este martes que TAP mantendrá su marca, su sede en Lisboa, su dirección local y su identidad portuguesa tras la entrada del grupo alemán en el capital de la aerolínea lusa y prometió situarla en el centro de su estrategia para liderar las conexiones entre Europa y Latinoamérica.
Durante la firma del acuerdo para la venta por parte del Estado portugués del 44,9 % de TAP, Spohr destacó que la operación permitirá crear un grupo líder en las conexiones entre Europa y Latinoamérica, con una cuota conjunta cercana al 20 %, y convertir Lisboa en uno de los centros de conexiones de Lufthansa.
Por su parte, el primer ministro portugués, Luís Montenegro, defendió que la privatización preserva los intereses estratégicos del país y abre una nueva etapa de crecimiento para TAP, al tiempo que adelantó que el Gobierno estudiará posteriormente nuevas operaciones sobre el capital de la compañía.
«TAP Air Portugal seguirá siendo una aerolínea portuguesa», afirmó Spohr, quien se comprometió a preservar su marca, su sede, su dirección local y sus trabajadores. «Son fortalezas en las que creemos y que queremos preservar», dijo.

Montenegro coincidió en que mantener la identidad de la compañía era una condición del proceso y aseguró que el Gobierno no habría aprobado la operación si el resultado no hubiese garantizado «los intereses de Portugal» y «los intereses estratégicos del país».
El ejecutivo alemán describió la incorporación de TAP como «una oportunidad única» para acceder a mercados con potencial de crecimiento, especialmente Latinoamérica, Brasil y África, en los que la presencia del grupo es todavía limitada.
«Nuestras redes se complementan», afirmó Spohr, quien situó en torno al 9 % la cuota de Lufthansa en las conexiones entre Europa y Latinoamérica, frente al 11 % de TAP. Su combinación permitirá liderar ese mercado, aseguró.
El primer ministro destacó que los vínculos de TAP con las comunidades portuguesas en el extranjero y con los países de lengua portuguesa constituyen uno de sus principales activos. Defendió que la asociación debe preservar esas conexiones y aprovechar todas sus posibilidades comerciales.
Spohr explicó que su visión consiste en desarrollar Lisboa como uno de los centros de conexiones de Lufthansa, manteniendo su identidad y su función como puerta de enlace con Latinoamérica. También incluyó Oporto, las Azores y Madeira en los planes del grupo.
Montenegro subrayó que el mantenimiento del centro de operaciones en Lisboa debía acompañarse del aprovechamiento del potencial de los demás aeropuertos portugueses, y vinculó la alianza a la construcción del nuevo aeropuerto Luís de Camões y a mejoras en otras infraestructuras.
Empleo e inversiones más allá de TAP
La protección de los trabajadores y la paz social dentro de TAP también fueron objetivos del proceso, aseguró el gobernante. Además del 44,9 % acordado con el grupo alemán, está prevista la venta de hasta un 5 % a los empleados.
«Lo que realmente determina su éxito son sus trabajadores», manifestó Spohr, quien destacó su experiencia y cualificación y apuntó a oportunidades de cooperación en formación y desarrollo profesional, además de ventas, redes y transporte de mercancías.
El directivo recordó las instalaciones de Lufthansa Technik en Santa Maria da Feira, que prevén crear unos 700 empleos cualificados. Montenegro destacó esa inversión industrial y añadió otros proyectos asociados a la colaboración, entre ellos una escuela de pilotos y técnicos.
«Esta asociación no supone únicamente aprovechar el potencial de la compañía aérea. Va mucho más allá», sostuvo el primer ministro, que se declaró «sinceramente optimista» ante sus efectos económicos y sociales.
Spohr citó a Swiss y Austrian Airlines como ejemplos de compañías que han conservado sus marcas e identidades nacionales dentro del grupo Lufthansa y defendió la diversidad como un valor de su modelo empresarial.
El directivo reconoció que quedan pasos para completar la operación, incluidas las autorizaciones en materia de competencia, y elogió la profesionalidad y la firmeza negociadora del Ejecutivo portugués.
En una eventual segunda fase de la privatización, el Estado portugués podría vender el 50,1 % restante de TAP mediante una operación que combinaría un pago en efectivo y un canje de acciones, con el que pasaría a controlar alrededor del 5 % del grupo Lufthansa, según la propuesta divulgada por el Gobierno luso. Esta fase estaría sujeta a un procedimiento independiente.
Montenegro insistió en que la privatización no responde únicamente a un objetivo financiero y recordó el coste de las sucesivas inyecciones de capital público en TAP. «Nunca tuvimos prejuicios ideológicos ni políticos», afirmó.
Para Lufthansa, concluyó Spohr, la operación supone «construir una alianza duradera con Portugal». Y cerró con una promesa: «Gracias por su confianza. No los defraudaremos.










