Madrid (EFE).- El bolsillo de los españoles comienza a tensionarse por la guerra en Irán, ya que tras encarecerse la energía, ha aumentado el temor a un alza de la inflación y a nuevas subidas de los tipos, lo que disparado al euríbor, que podría empezar a encarecer las hipotecas.
El euríbor, que es el indicador que más se usa en España para calcular las hipotecas variables, ha cerrado la semana con una tasa diaria en el 2,522 %.
La tasa media ronda el 2,35 %
De esta manera, y aunque aún quedan doce sesiones para que finalice el mes, la tasa media provisional del indicador ronda el 2,35 %, superior al 2,221 % de febrero.
Asimismo, se acerca al 2,398 % de marzo de 2025.
De confirmarse este dato mensual, los hipotecados que tenga revisar sus créditos de forma anual verán como el ahorro no será tan abultado como en meses previos y casi quedará estancado.
En el caso de una hipoteca de unos 150.000 euros, el ahorro será de unos 48 euros al año, y en el de un crédito de 300.000 euros, unos 96 euros.
Durante esta semana, y como consecuencia de la tensión geopolítica, el alza del precio de la energía y de la rentabilidad de la deuda soberana en el mercado secundario, el euríbor ha oscilado con fuerza.
El pasado martes, en la que fue su undécima sesión alcista -una racha que no se registraba desde mayo de 2023-, el indicador registró su mayor subida en tasa diaria en más del 18 años, y alcanzó máximos desde mediados de enero de 2025 al situarse en el 2,552 %.
No obstante, al día siguiente corrigió casi en la misma medida que había subido en la víspera.

El jueves volvió a subir y este viernes mantiene la tendencia alcista.
Reacción anticipatoria de los mercados
Los expertos de Trioteca consideran que el euríbor está reflejando la reacción anticipatoria de los mercados ante la posibilidad de interrupciones en el suministro energético mundial.
Esta alza de la energía podría disparar la inflación y llevar al Banco Central Europeo (BCE) a subir los tipos de interés.
No obstante, desde Trioteca consideran que si el conflicto en Oriente Medio no escala y el precio de la energía se estabiliza, «lo razonable es que el indicador vuelva a moverse dentro de su rango reciente».
Ven como más probable que durante 2026 el euríbor oscile aproximadamente entre el 2 y el 2,4 %, «salvo que se produzca un shock energético de mayor magnitud».
En este contexto, y a la espera de que el Gobierno apruebe medidas para mitigar el impacto de la guerra en Irán, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha augurado un repunte de la inflación en marzo por el alza de los carburantes.
Por ello, ha dicho, «vamos a proteger a los ciudadanos ante la subida de los carburantes, independientemente del instrumento que utilicemos para hacerlo», ha asegurado.
El euríbor impactará de nuevo en los bolsillos
A la espera de las medidas que anuncie el Gobierno, Asufin advierte de que el euríbor impactará de nuevo en el bolsillo de los consumidores, y ha pedido valorar la aplicación de propuestas «quirúrgicas», orientadas a los colectivos más vulnerables.
Desde Podemos también han pedido al Gobierno que incluya en su paquete de medidas para mitigar el impacto económico de la guerra en Oriente Medio un tope a las hipotecas variables (limitaría el interés de las hipotecas a tipo variable al euríbor + 0,1 % durante un año), y facilitar que se puedan cambiar a tipo fijo.
En los últimos años, los hipotecados han sentido un gran alivio en las cuotas de sus préstamos tras el recorte de los tipos de interés que acometió el BCE, que durante el año 2023, llegó a situarlos por encima de 4 %, consecuencia de la guerra en Ucrania.
En 2023, el euríbor cerró con una tasa del 3,679 %, que se redujo hasta el 2,436 % en 2024; y al 2,267 % en 2025.
La subida que está registrando el euríbor también muestra el tipo de interés que podría aplicarse a los préstamos que se firmen en esos momentos a tipo fijo, que actualmente es la preferida por los españoles.
En este caso, el escenario también se complica porque en el mercado de deuda soberana, los tipos de interés se han elevado con fuerza, hasta cerca del 3,5 % en el caso de España, lo que podría trasladarse a los créditos.









