El artista gaditano Gonzalo Sicre, este miércoles, durante un momento del montaje de su última exposición, 'Codex'.
El artista gaditano Gonzalo Sicre, este miércoles, durante un momento del montaje de su última exposición, 'Codex'. EFE/Marcial Guillén

Gonzalo Sicre propone un viaje a la abstracción y el color en la Sala Verónicas de Murcia

Murcia (EFE).- El artista gaditano Gonzalo Sicre hace un viaje a la abstracción en su última exposición, “Codex”, que se inaugura este viernes 15 de mayo en la Sala Verónicas de Murcia y en la que el color es el gran protagonista en la creación de un lenguaje que cada visitante está llamado a interpretar desde su subjetividad y sus sensaciones más íntimas.

El creador, afincado en Cartagena, regresa a esta sala en la que expuso por primera vez hace 25 años un proyecto muy alejado del actual, absolutamente figurativo.

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Así, en 2001, la sala albergó la muestra “Continental”, una serie de pinturas de interiores y fachadas de hotel que también se pudo ver ese año en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

Sin embargo, según ha explicado a los periodistas durante una visita al montaje de la muestra, esta nueva exposición “no es una ruptura” con su obra anterior, sino una evolución “natural”.

“Siempre he mezclado la abstracción y la figuración. No quería volver a este espacio con la figuración”, ha explicado.

También ha remarcado esa idea el comisario de la muestra, José Francisco López, que ha insistido en que “Codex” ni es “una ruptura ni un nuevo Sicre, sino una evolución natural” en un artista que siempre había introducido detalles de la abstracción en su obra figurativa y que ahora deja ver trazos de esa figuración en sus lienzos abstractos, en una suerte de “abstracción figurativa”.

El artista gaditano Gonzalo Sicre (d), acompañado por el comisario de la exposición José Francisco López (i), este miércoles, durante un momento del montaje de su última exposición, 'Codex'.
El artista gaditano Gonzalo Sicre (d), acompañado por el comisario de la exposición José Francisco López (i), este miércoles, durante un momento del montaje de su última exposición, ‘Codex’. EFE/Marcial Guillén

Sicre ha explicado que, para crear esta exposición, casi una “instalación” que se integra en el espacio arquitectónico de la sala, una imponente iglesia desacralizada, partió de la idea de los códices ilustrados de la edad media y, en particular del denominado “Manuscrito Voynich”, un códice ilegible datado a principios del siglo XV.

Con ese manuscrito como inspiración, Sicre ha creado su propio códice, también ilegible, en un “juego bonito de no tener un sentido claro, de dar más libertad para que la obra sea lo que cada uno quiera que sea”, ha explicado.

Así, en la antigua zona de clausura de la iglesia se han instalado las 56 tablas que forman ese nuevo códice que marca, ha dicho el comisario, “un lenguaje que no se puede interpretar, sino que hay que dejarse llevar por la atmósfera” como si de una obra inmersiva se tratara.

“Crear atmósferas densas y pintar la luz”

Para López, Sicre ha tenido la capacidad de “crear atmósferas densas y pintar la luz” tanto en su obra figurativa como en esta abstracta.

En la nave de la antigua iglesia, el artista ha instalado once lienzos de gran formato, anclados directamente a los muros con la intención de integrar estos óleos con la arquitectura de la sala, que es, ha dicho, un espacio “muy complicado y a la vez con muchas posibilidades”, por lo que el proceso de creación ha sido a la vez complejo pero con el que ha disfrutado mucho.

Según ha explicado el comisario, el resultado es un compendio de obras de abstracción colorista, orgánica, con sugestión de espacialidad, profundidad y movimiento, en el que es el propio visitante el que debe dejarse llevar por la experiencia inmersiva para hacer sus propias interpretaciones.

Para la consejera de Cultura y Turismo, Carmen María Conesa, la muestra ofrece un viaje “desde lo material hasta lo sensitivo” que invita a ese dejarse llevar por una sala en la que la obra y el propio espacio expositivo forman un todo.

La muestra, que se inaugura este viernes a las 20 horas, se podrá visitar gratuitamente hasta el próximo 26 de julio en el horario habitual de la sala, de martes a sábado de 10 a 14 y de 17 a 21 horas, y los domingos y festivos solo en horario de mañana.