Imagen de archivo (6/06/2017) de la periodista María Rey en la sala de columnas del Congreso de los Diputados. EFE/Javier Lizón

María Rey, presidenta de la APM: los bulos solo se combaten con periodismo libre

Belén Escudero |

Madrid (EFE).- La presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid, María Rey, cree que la única forma de combatir los bulos y la desinformación es con periodismo «de calidad, libre, independiente y plural», y que «la democracia se debilita» si se traslada la imagen de que los periodistas «no son creíbles».

Estas son algunas de las consideraciones que realiza la presidenta de la APM en una entrevista a EFE en la que se refiere a la propuesta del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de abrir un proceso de reflexión con los medios de comunicación y las fuerzas políticas para luchar contra los bulos y la desinformación.

Rey muestra sus dudas de que «una legislación pueda ponerle puertas al campo a esto» porque los bulos -argumenta- «no se difunden por lo que consideramos medios tradicionales, sino por una forma de comunicación nueva, las redes sociales y las nuevas tecnologías, y en ellos participan no solo periodistas».

Pregunta: ¿Cómo se pueden combatir entonces?

Me da mucho miedo el planteamiento de ¡hagamos una ley antibulos¡ porque ¿dónde se establece qué es un bulo?. Lo que está ocurriendo y las falsas informaciones han existido siempre, aunque nunca tuvieron tanta amplificación porque nunca hubo tantos cauces para hacerlo.

MEDIOS BULOS
La presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid, María Rey. EFE/APM

Pero también es que ahora a los mismos medios que se están señalando fueron los que en otros momentos se alabaron porque sacaron informaciones no conocidas que terminaron incluso derribando gobiernos. Estoy pensando en el Gobierno de Cristina Cifuentes.

No se puede señalar a un medio cuando lo que se está publicando te perjudica a ti o a tu entorno y alabarlo en otro momento. No hace falta que nadie le ponga límite a esos medios, porque hay un código deontológico que nos implica a todos los periodistas en el momento que asumimos el ejercicio de esta profesión y nos asociamos.

P: Y está también la justicia ¿no? ….

Hay unos cauces judiciales para denunciar falsedades, y también una Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología del Periodismo, que ampara a la profesión y no está regido por periodistas, sino por un colectivo de profesionales de distintos ámbitos.

En ella se analiza cada denuncia que se presenta y se emite un dictamen, que puede ser base para una investigación judicial.

Pero es que los bulos no estaban como primera preocupación de la encuesta que hemos hecho a finales del año pasado sobre el estado de la profesión periodística. Era la precariedad laboral, y cuando no valoramos el trabajo a un periodista, cuando no lo pagamos lo único que favorecemos es que se haga información sin las necesidades básicas para contrastar.

Trasladar la imagen a la sociedad de que los periodistas no están siendo útiles o están manipulando o no son creíbles debilita la democracia y todos los regímenes que lo consiguieron empezaron debilitando los poderes, el judicial, el legislativo del Parlamento y la credibilidad de los medios, que tienen una función de contrapoder. Los periodistas solo tenemos un patrimonio, nuestra credibilidad.

P: Y si difamas y se denuncia, el periodista, como decías, tiene unas consecuencias…

El sistema lo establece la Justicia. Tú tienes unas consecuencias si difamas y puedes pagarlo con multa o pena. Todos tenemos en la memoria casos de periodistas que han sido expulsados inmediatamente del medio cuando se ha comprobado que la información que han divulgado era difamatoria.

Es que pierdes tu trabajo y ya no necesitas mucho más. Entonces qué puede hacer el Gobierno, ¿prohibir que se difunda qué?, ¿dónde está el límite de lo que es un bulo?. Lo que muchos han denunciado por bulos terminaron abriendo profundas investigaciones. Estoy pensando en ‘El Confidencial’ hace dos años con sus primeras informaciones sobre Rubiales y el traslado de la Supercopa.

Las primeras informaciones fueron tachadas desde dentro de la Real Federación Española de Fútbol de bulos. La realidad es que hay una investigación judicial abierta y bastantes indicios de que se puedan haber cometido hechos delictivos.

Los periodistas tienen que recoger informaciones que tienen que ver con comportamientos noticiosos porque pueden ir contra la ética o la ley, pero no determinan lo que es delictivo. Señalan un camino, y a partir de ahí es la justicia la que considera que le debe dar credibilidad o no.

P: ¿Los periodistas deberían participar en esa reflexión sobre la desinformación?

Por supuesto, en cualquier debate que se haga para poner límites a la libertad de expresión desde la autocrítica, pero no solo de forma unilateral, sino multilateral porque la polarización no la alimentan los periodistas, o sí, quizás la alimentan, pero no se la inventan.

La polarización parte de la batalla política del día a día, y a quien les resulta rentable es a los partidos. A los medios, en un primer impacto, la polarización puede alimentar una tertulia, pero pasados unos días lo único que consigue es que los ciudadanos desconecten. A nosotros no nos viene bien.

Nos viene bien contar lo que pasa y no generar un clima de desazón general y descreimiento en la política, en lo publico y en la sociedad. Hay que valorar el trabajo de los políticos, porque es gestionar el bien público, pero eso requiere que ellos también se comprometan.