Vecinos de la zona esperan ordenes de La UME para impedir el avance del fuego hacia Santo tirso. EFE/ Ana F. Barredo

Evolución favorable de los incendios en Castilla y León, pero el viento avisa en Sanabria

Zamora/León/Valladolid (EFE).- Los incendios forestales que afectan desde hace días al territorio de Castilla y León, especialmente a las provincias de León y Zamora, han experimentado este martes una evolución favorable, ayudada por la bajada de las temperaturas y el incremento de medios de extinción disponibles, pero el viento cambiante de la tarde ha vuelto a dar un aviso en la comarca zamorana de Sanabria, aún con miles de desalojados.

En concreto, este incendio iniciado en Porto (Zamora) el 14 de agosto, que aún sigue activo y en nivel dos en el Índice de Gravedad Potencial, ha mejorado su situación a lo largo del día, pero a última hora de la tarde un cambio de viento ha vuelto a dificultar la extinción.

Por ello, los equipos de control de las llamas han tenido que emplearse a fondo un día más para tratar de contener un fuego que ha avanzado por los cañones del Tera y de la Forcadura hasta acercarse a las poblaciones de San Martín de Castañeda y Vigo de Sanabria, según ha informado el operativo de extinción.

Vista del estado del pueblo de Castrocalbón (León). EFE/ J.Casares

Cambio de viento

El director técnico de extinción del fuego de Porto, Miguel García, ha explicado que el cambio de viento se ha producido cuando los medios aéreos se retiraron por problemas de visibilidad debido al humo, lo que ha hecho que el comportamiento del fuego se haya vuelto «aún más impredecible».

El fuego, que se originó por un rayo en el municipio de Porto, ha pasado a las provincias de Ourense y León y la cabeza ha avanzado después por la parte alta del parque natural del Lago de Sanabria, Sierras de Segundera y de Porto, perteneciente a la reserva de la biosfera Meseta Ibérica.

A lo largo de la noche y durante la próxima madrugada se espera una bajada de temperaturas que permitirá actuar a los medios terrestres con maquinaria pesada y el uso de fuego técnico para acotar la zona del incendio, especialmente la más cercana a la decena de municipios evacuados desde el lunes.

Una parte de los desalojados, algo más de dos centenares de personas, se han refugiado provisionalmente en el Centro de Negocios de Benavente, a un centenar de kilómetros de sus casas, donde son atendidos por personal de Cruz Roja y voluntarios de Protección Civil.

Vecinos de los pueblos evacuados de los alrededores del lago de Sanabria (Zamora) a causa del incendio de Porto son alojados en el Centro de Transportes de Benavente. EFE/Mariam A. Montesinos

Otros incendios que mejoran

En cuanto al resto de incendios, Castilla y León mantiene aún el nivel 2 de gravedad para ocho de los fuegos y otros siete están en nivel 1, con otros 13 activos, en nivel 0.

En concreto, han bajado de nivel 2 que alcanzaron en los últimos días los fuegos de Canalejas, que afectó a territorio de León y Palencia y que ya está en nivel 1; al igual que el de Paradiña (León), también en nivel 1, y el de Puercas, que ha quedado ya en nivel 0 de riesgo.

Además, el de Cipérez (Salamanca) ha pasado del nivel 1 al 0, lo mismo que ha ocurrido con los incendios de Villablino (León) y Mahíde (Zamora).

Mientras, en el Valle del Silencio de la provincia de León, donde durante el fin de semana se concentró el mayor riesgo, las llamas han cambiado de dirección y se han frenado.

Aun así, persisten puntos calientes en dos flancos de la cabeza del incendio: hacia Saceda de Cabrera y en dirección al campo de tiro del Teleno, donde se sigue trabajando con previsiones favorables que apuntan a un control total a lo largo de la tarde.

Y, por otro lado, por Compludo, donde la orografía complicada y la abundancia de sotobosque dificultan las labores, se precisa apoyo aéreo para sofocar pequeños focos que, aunque no revisten gran extensión, sí requieren tiempo para ser extinguidos.

Los equipos esperan que estas reproducciones no generen nuevos problemas y confían en que la zona pueda quedar estabilizada entre mañana y pasado, siempre pendientes de la evolución del tiempo.

La jornada ha sido especialmente intensa con la llegada de refuerzos procedentes de Valencia, País Vasco y Francia, que se han sumado a las labores en el terreno de la comarca de El Bierzo.

Mañueco, optimista y con la conciencia tranquila

Esta mejoría en la evolución de los incendios ha sido anticipada esta mañana por el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, quien ha asegurado que es «favorable en todos los incendios» y ninguna población estaba en riesgo por las llamas en el momento de sus declaraciones, aunque por la tarde dos nuevos desalojos han sido ordenados en Sanabria.

Preguntado por las críticas a su gestión y la petición de dimisiones en su gabinete, Mañueco ha asegurado que respeta estas manifestaciones, pero ha añadido: «Yo tengo la conciencia absolutamente tranquila», ha dicho antes de ofrecerse para comparecer ante las Cortes de Castilla y León en octubre, cuando acabe la temporada de incendios.

Sin embargo, los grupos de la oposición coinciden en que esas explicaciones deben producirse antes, lo que analizarán mañana en la reunión de la Mesa de las Cortes y la Junta de Portavoces previa a la Diputación Permanente y ese pleno que podría convocarse incluso la próxima semana, según han explicado a EFE fuentes parlamentarias.

Sánchez anuncia la declaración de zona catastrófica

La presencia de Mañueco en el Centro Autonómico de Mando, en Valladolid, le ha impedido acompañar al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en su visita a la zona afectada por el incendio de Molezuelas (Zamora), donde ha llegado después de visitar el incendio que afecta al norte de Cáceres y que ha atravesado el límite provincial con Salamanca.

Allí Sánchez ha anunciado que el próximo martes el Ejecutivo procederá a la declaración de zonas afectadas por una emergencia de Protección Civil a los territorios afectados por los incendios y ha reclamado «extremar las precauciones» ante la evolución de los incendios, ya que aún quedan «horas difíciles» a pesar del final de la ola de calor.