Galería del Museo del Prado. EFE/JuanJo Martín/Archivo

El robo de cuadros de grandes artistas: esporádico y de una venta casi imposible

Madrid (EFE).- La Policía Nacional está investigando la desaparición de ‘Naturaleza muerta con guitarra’, un cuadro de Pablo Picasso asegurado por 600.000 euros. No es el único robo de una obra de arte de grandes artistas en España, aunque este tipo de sustracciones son esporádicas porque hasta los ladrones saben que es casi imposible venderla.

El cuadro debía viajar desde Madrid al centro cultural CajaGranada para exponerse en el marco de una muestra, pero no estaba junto al resto de piezas embaladas. No se sabe en qué punto del trayecto desapareció la pieza, que se trasladó junto a otras 56 obras para formar parte de la exposición ‘Bodegón. La eternidad de lo inerte’.

Su desaparición se produce una década después del gran robo de arte contemporáneo en España de cinco cuadros de Francis Bacon en una vivienda de Madrid en 2015, valorados en 25 millones de euros. La Policía logró recuperar cuatro de las obras sustraídas y detener a 17 personas implicadas en los hechos.

Más lejos en el tiempo queda otro de los golpes más mediáticos de la historia reciente de España, el robo en agosto de 2001 en la vivienda que la empresaria Esther Koplovitz tenía en el paseo de la Habana de Madrid, de donde sustrajeron una veintena de valiosas obras de arte, entre ellas catorce pinturas, algunas de Goya, Sorolla o Juan Gris.

Robos por dinero

Son robos aunque llamativos, muy puntuales.

Se tiende a pensar que los robos de obras de arte son siempre por encargo, pero la realidad es que esto es excepcional, como lo es también que los cacos sepan de arte.

Y es que, incluso, es habitual que los cuadros y otras obras caigan en las manos de los ladrones de forma bastante fortuita, en su afán de arramplar con bienes que pueden tener valor, o no.

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Imagen de archivo del Códice Calixtino en una gruesa urna de cristal blindado y rodeado de importantes medidas de seguridad. EFE/Oscar Corral

Desde la Brigada Central de Patrimonio Histórico de la Policía Nacional se investigan estos delitos desde hace 48 años, con notables resultados, como el mencionado robo de los cuadros de Bacon o la recuperación de Códice Calixtino, un manuscrito del siglo XII robado en la catedral de Santiago de Compostela en 2011.

Fuentes de esta Brigada explican a EFE que este tipo de robos se investigan como cualquier otro, con la recogida de huellas e indicios en el lugar, las declaraciones de testigos, la revisión de las cámaras, etc.

Cuando se trata de obras de reconocidos artistas, la Policía Nacional pone en marcha una maquinaria para dar a conocer en las bases de datos policiales el objeto robado, tanto en la suya propia, llamada Dulcinea, como en el resto.

Así, Interpol cuenta con una catálogo de patrimonio artístico sustraído, de tal manera que si la obra sale a la venta por una canal legal, como una casa de subastas, saltan las alertas.

Por eso, es fundamental que el propietario de la obra robada aporte inmediatamente todos los datos posibles y las fotografías de las que dispongan.

Y además se pueden introducir esos dato en la aplicación móvil ID-Art que Interpol, en su afán de combatir la sustracción de bienes culturales en todo el mundo, puso en marcha con un avanzado software de reconocimiento de imágenes.

Ni más ni menos que 57.000 imágenes correspondientes a más de 130 países pueden supervisarse en la base de datos de esta aplicación, que puede descargarse en el móvil y que si para alguien es útil es para los investigadores de este tipo de delitos que atentan contra al patrimonio artístico.

Más preocupación por el robo arqueológico

Las fuentes no restan importancia a estos robos, como el posible de Granada, pero los investigadores están más preocupados por el expolio arqueológico, toda vez que las piezas no están inventariadas.

En el territorio competencia de la Policía Nacional, es decir, las ciudades, tampoco preocupa el robo de arte religioso, ya que las iglesias y templos estás menos dispersos que en el mundo rural y, por tanto, mas protegidos.