Madrid (EFE).- Un año después de la dana que asoló Valencia «las administraciones se han puesto las pilas» y España está mejor preparada para afrontar este tipo de fenómeno meteorológico, pero «aún no es suficiente», ha advertido a EFE el ingeniero José Trigueros.
El actual presidente de la Asociación de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos y la Ingeniería Civil (AICCPIC) ha reconocido que la catástrofe de 2024 ha impulsado una mejora en la planificación hidrológica, que «antes trabajaba solo con las sequías y no con las inundaciones» pero «es preciso acelerar la ejecución de las obras hidráulicas» para incrementar el nivel de seguridad.
Obras hidráulicas
Trigueros, que participa hoy en una jornada convocada por el Instituto de la Ingeniería de España con el título de ‘Un año después de la dana: ¿estamos preparados?’, ha insistido en que «si se hubiera planificado y ejecutado con tiempo todas las obras hidráulicas necesarias en la zona de Valencia, se habrían evitado muchas muertes».

Sin embargo, esos proyectos fueron «postergados en cuanto a prioridades» por las últimas administraciones y solo la catástrofe de octubre del año pasado ha permitido evaluar su verdadera importancia y «avanzar hacia el futuro».
En el caso de la Comunidad Valenciana «ha avanzado en la restauración aunque todavía quedan pendientes algunas obras imprescindibles en ejecución para recuperar la zona», incluyendo la reparación de las zonas dañadas en las presas de Buseo y Forata, así como la restauración hidrológica y forestal de la cabecera de la cuenca del Poyo.
También está pendiente «mejorar el sistema de prevención y alerta temprana» con el apoyo de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) para saber cómo y cuándo actuar, además de la revisión de los planes urbanísticos y el fortalecimiento de las confederaciones hidrográficas con un mejor equipo técnico de ingenieros.
«No hay suficiente personal especializado» ha lamentado, así que «por mucho dinero que tengamos, si no hay nadie que pueda ejecutar los trabajos, tampoco sirve», añade Trigueros.
¿Qué se puede hacer?
Para mejorar la situación, Trigueros sugiere que el sistema de vigilancia de presas a nivel general se organice «de forma independiente, como el Consejo de Seguridad Nuclear que no se rige por la Administración central pero rinde cuentas al Congreso de Diputados y al Senado».

«La emergencia climática afecta al territorio de forma directa» e incrementa la frecuencia de estos fenómenos meteorológicos, por lo que urge acelerar la ejecución de los proyectos hidráulicos para evitar un aumento del riesgo, puesto que «si antes podíamos esperar una catástrofe de este tipo durante algunos años, ahora vemos que se repite en solo meses».
El problema, reitera, no es económico, puesto que «con la cuarta parte del dinero que se gasta en reparar los daños de tragedias como la dana sobraría para construir infraestructuras básicas de prevención», por lo que «solo falta la decisión» política.
La jornada de este lunes reúne a expertos como el subdirector de Operaciones Este, Fernando Ugena; la directora general de Infraestructuras Viarias de la Generalitat Valenciana, María José Martínez, o el doctor ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, Federico Bonet, entre otros.
Más del 30 % de los niños siente aún miedo a lluvias
Más del 30 % de los niños afectados por la dana que azotó Valencia el 29 de octubre del año pasado reconoce sentir aún miedo a la lluvia, las tormentas o los truenos, según el informe ‘Con el barro en la mochila’ elaborado por la ONG Save the Children junto a la Universitat de València.
El estudio, en el que se ha consultado a más de 2.300 familias afectadas por la dana y a profesionales de los servicios sociales, de la educación, de las oenegés y a responsables políticos, revela también que aproximadamente el 24 % de la infancia valenciana afectada sigue teniendo problemas para dormir.

Este episodio de lluvias e inundaciones dejó 229 personas fallecidas, nueve de ellas niños y niñas, y 200.000 niños y niñas afectados.
El informe indica que se han producido cambios en el comportamiento de estos pequeños, como mayor ansiedad o estrés persistente y dependencia de pantallas como mecanismo de escape.
Los adolescentes manifiestan dificultades de concentración (12,4 %), pasan más tiempo con dispositivos electrónicos (11,0 %) y prefieren el aislamiento social (7,0 %).
Save the Children advierte de que el acompañamiento social y emocional de niños, niñas y adolescentes ha sido muy deficiente, y que se ha fiado todo a su capacidad de resiliencia.
Actualmente, la principal preocupación de las familias (45,7 %) es el estado emocional de sus hijos e hijas, según el documento.
Además, la mitad de las familias (52,4 %) reconoce que sus hijos e hijas han sufrido un retraso en el aprendizaje.










