Madrid (EFE).- La universidad, tanto pública como privada, concentra cada vez más estudiantes procedentes de familias con rentas altas y empleos altamente cualificados, y el porcentaje de alumnos cuyos dos progenitores tienen estudios superiores ha crecido hasta el 39 %, sobre todo en las ramas de ingeniería, matemáticas y de la salud.
Los datos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades señalan que en seis cursos escolares, el porcentaje de estudiantes procedentes de familias con alta capacidad económica o con buenas ocupaciones ha crecido en siete puntos.
Jóvenes con familias más formadas
Un estudio del investigador de Funcas y profesor titular de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid (URJC) Ismael Sanz señala que la universidad está siendo ocupada cada vez más por jóvenes de familias más formadas y con mejores posiciones laborales, y los grados STEM (Ciencia, Ingeniería, Tecnología y Matemáticas) y de la salud son donde más se concentran estos jóvenes de nivel socioeconómico alto.

En Medicina, Matemáticas y Estadística, el alumnado con ambos progenitores con estudios superiores representa entre el 57 y el 55 %, mientras que en Ingeniería y Arquitectura supone el 46 %, y en Ciencias y en Ciencias de la Salud los niveles son superiores al 40 %.
En Derecho, Economía, Artes, Psicología o Humanidades la composición social y económica del alumnado de la universidad presencial es más heterogénea y conviven estudiantes de diversos niveles socioeducativos.
El porcentaje de estudiantes con progenitores con altas ocupaciones (directivos, profesionales científicos y técnicos, médicos, profesiones liberales…) ya supera el 21 % en el conjunto de la universidad y más del 25 % en ramas de la salud.
Falta de equidad en el acceso a la universidad
Ismael Sanz señala a EFE que se está produciendo una estratificación social, que va en aumento, y que deja entrever una falta de equidad en el acceso a la universidad.
«Esta evolución sugiere que el acceso a la universidad —y en especial a determinadas titulaciones— está reforzando de manera creciente barreras socioeconómicas de entrada, con implicaciones relevantes para la equidad y la movilidad social», señala.

En su opinión no es plausible que en tan poco tiempo la proporción de progenitores con estudios universitarios haya aumentado de forma tan significativa en toda la sociedad por lo que advierte de que lo que se está produciendo es un cambio en quién accede a la universidad.
En este sentido, incide en que para que las carreras científicas y tecnológicas sean verdaderamente accesibles en igualdad de condiciones, no bastará con ampliar plazas sino que será necesario actuar sobre los mecanismos de orientación, acceso y apoyo económico, «de manera que el talento no dependa tanto del código postal ni del currículum de los padres».
Las universidades privadas, aún más selectivas
La composición social de las universidades privadas es aún más selectiva que en las universidades públicas y presentan porcentajes más elevados de alumnado con padres universitarios en casi todos los ámbitos, con brechas superiores a los 30 puntos en ramas de Economía, Administración de empresas o Humanidades.
En Medicina, el 76 % de alumnado tiene ambos progenitores con estudios superiores, y en Ingeniería, Matemáticas y Estadística, más del 70 %.
Incluso en los ámbitos con menor cualificación parental (Trabajo social, Educación infantil o Turismo y hostelería), las universidades privadas mantienen porcentajes significativamente más altos que las universidades públicas.