Sagrario Ortega |
Madrid (EFE).- Son las 7:30 horas de un miércoles de noviembre. En la comisaría de la Policía Nacional del distrito madrileño de Puente de Vallecas se ultiman los preparativos para la entrada y registro de un narcopiso en la zona. Será el número 21 de los desmantelados por los agentes en lo que va de año.
En un distrito con un población de unos 250.000 habitantes, el tráfico de drogas es uno de los mayores delitos a los que se enfrenta la Policía Nacional. Además, va asociado a otros hechos delictivos, como los robos con fuerza, hurtos o sustracción de vehículos.
Por ello, una de las prioridades de la comisaría es luchar contra el menudeo de droga o venta al por menor desde el medio centenar de narcopisos que podrían operar en el distrito, aunque un buen puñado de ellos ya han sido desactivados.

EFE ha podido acompañar a la Policía en la operación de ese miércoles de noviembre, que dará comienzo a las ocho de la mañana. Antes, el jefe de Policía Judicial de la Comisaría, el inspector José María Benito, reúne a los agentes en un ‘briefing’ para repasar los detalles y desear suerte al equipo, al que él mismo acompañará.
Desmantelados el récord de 20 pisos
Mientras la Policía acude a recoger a la letrada de la Administración de Justicia, Benito recuerda a sus agentes que ya han desmantelado 20 pisos y que, por tanto, han batido el récord.
En el de esa mañana -les dice- hay empadronadas nueve personas, aunque cree que dentro no estarán todas ellas, pero sí el principal, investigado: un hombre de 72 años con siete antecedentes policiales anteriores, todos por tráfico de drogas.
Se trata -añade el inspector- de una vivienda grande, con tres habitaciones y ubicada en el bajo de un edificio de cinco plantas. Les pide a los agentes que revisen todas las estancias y se lleven lo que estimen conveniente para la investigación, tal y como ha autorizado el juez.
Aunque no es probable que los moradores tengan armas, Benito ruega a sus policías que lleven cuidado.
«Por el piso pasan a lo largo del día unas 20 personas para comprar cocaína. No esperamos encontrar grandes cantidades de droga porque se dedican al menudeo. Se trata de desmantelar un piso más. No somos la UDYCO. Suerte y a por ello», concluye el inspector.
La investigación previa
En declaraciones a EFE el jefe de Policía Judicial del distrito recuerda que la investigación comenzó tras llamadas telefónicas anónimas de ciudadanos y por las quejas que llegan desde las asociaciones de vecinos, amén de por las propias pesquisas policiales de oficio.
A partir de ahí se inició un proceso «demasiado lento y tedioso», explica Benito, porque hay que demostrar ante la autoridad judicial que en ese domicilio efectivamente se está vendiendo droga. Para ello, hay que presentar actas de incautación, hacer vigilancias y seguimientos a los sospechosos, etc…
En este caso, según el atestado policial, esos seguimientos e incautaciones a los compradores comenzaron en agosto, pero tuvieron que paralizarse un tiempo porque el principal investigado -que suministraba la droga tanto en su casa como en la calle- comenzó a tomar más medidas de seguridad. Ya a finales de octubre se retomaron las pesquisas.
Con el resultado de la investigación, la Policía solicitó autorización al juez para la entrada y registro de la vivienda.

No es la primera vez que las fuerzas de seguridad entran en esa casa. Ya lo hicieron hace años. Como subraya Benito, se trata de un punto de venta de los que se reactivan; es decir, «durante un periodo de tiempo permanece inactivo y cuando se sienten seguros, cuando no sienten la presión policial, vuelven otra vez a cometer el delito».
Considera el inspector que los narcopisos generan alarma ciudadana. «Tener en tu bloque un piso donde están vendiendo droga a ningún vecino le gusta, sobre todo por la inseguridad que eso puede generar, porque hay niños y, como en este caso, colegios y parques muy cerca».
La intervención
A las ocho de la mañana agentes del grupo de Estupefacientes de Policía Judicial, del Grupo Operativo de Respuesta (GOR) y del Grupo Operativo de Intervenciones Técnicas (GOIT) se dirigen al domicilio de los sospechosos. Antes, algún agente de paisano se ha adelantado para merodear por la zona y avisar si hay alguna incidencia que pueda entorpecer la actuación.
Todo parece en orden. La entrada en el portal se produce sin problemas. Los agentes -todos ellos con braga para ocultar el rostro- llaman a la puerta del narcopiso al grito de «policía, abran la puerta».
Por supuesto, nadie abre. Así que pasados unos segundos, los efectivos de la unidad técnica se disponen a forzar y tirar la puerta, que se resiste un rato hasta que finalmente cede.
Dentro de la casa se encuentra el principal sospechoso, su mujer y un hijo, a los que la letrada comunica el mandamiento judicial que ordenaba la entrada y registro.
Mientras la Policía registra la casa, llama la atención observar la indiferencia de los vecinos que bajan de sus casas para ir al trabajo. No hay signos de extrañeza en sus caras ni de alarma, quizá porque la presencia policial en esa vivienda no les ha pillado de sorpresa.
Sí pudimos observar caras de fastidio en algunos de los investigadores tras comprobar que a los moradores de la casa les dio tiempo a arrojar por el bidé y el inodoro la cocaína que poseían y verter encima gel de baño.
También arrojaron por una ventana a un patio una pequeña báscula de precisión para pesar la droga, pero fue recogida por una de las agentes de paisano que se había apostado en el lugar porque era muy posible que algo así ocurriera.
Pese a que se desprendieron de la droga, el narcotest dio positivo a cocaína tanto en el inodoro como en el bidé.
En el registro los agentes intervinieron unos 3.000 euros en efectivo en billetes de 50, 20, 10 y 5, tarros con sustancia estupefaciente de color verde y plásticos y cuerdas para envolver las dosis de cocaína, además de dos balanza y otros útiles.
Tanto el matrimonio como el hijo fueron arrestados y conducidos a los calabozos de la comisaría hasta pasar a disposición judicial. La intervención policial duró en total dos horas.
Más de 70 detenidos en los narcopisos del Puente de Vallecas
En lo que va de año la Comisaría de Puente de Vallecas ha desactivado 21 narcopisos y ha detenido a más de 70 personas.
Una de las intervenciones más importantes, en colaboración con la Policía Municipal, se produjo el 16 de junio pasado con el registro de cuatro viviendas.
Bajo el nombre de ‘Elfo’, la operación concluyó con 12 detenidos y la incautación de 37.000 euros, 290 gramos de cocaína y 36 monodosis, armas de fuego, siete navajas, una katana, joyas y garrafas de aceite.
Ya en el conjunto de la Comunidad de Madrid, la Policía informó recientemente de que había desmantelado en lo que iba de año 113 narcopisos en diferentes puntos y detenido a 271 personas por tráfico de drogas que, en la mayoría de casos, se realiza en pisos.