Carlos López Izquierdo | San Sebastián (EFE).- Transcurridos 30 años del asesinato a manos de ETA de Fernando Múgica Herzog, su hijo Rubén, abogado en el mismo bufete en el que trabajó su padre hasta que dos pistoleros lo mataron en San Sebastián, lamenta profundamente que tres décadas después «los legatarios de los terroristas» hayan sido «blanqueados» y estén en las instituciones.
«Se pavonean como si los demás les debiéramos algo»
«Se pavonean en ellas como si los demás les debiéramos algo, cuando no les debemos absolutamente nada», afirma rotundo.
Rubén Múgica atiende a EFE en su despacho de Donostia, donde una enorme ‘menorá’ (candelabro judío de siete brazos), bajo una gran fotografía de su progenitor, da testimonio de las raíces hebreas de la familia de ‘el Poto’, como el histórico dirigente socialista era conocido entre sus amigos.

Aunque nunca ocupó ningún cargo público, Fernando Múgica participó en los años 60 del pasado siglo en la fundación del Partido Socialista de Euskadi. También asistió al histórico congreso de 1974 en Suresnes (Francia) y fue presidente de los socialistas guipuzcoanos.
Enrique Casas
El 6 de febrero de 1996 se convirtió, tras Enrique Casas, en el segundo dirigente socialista vasco víctima de los terroristas. Dos de ellos le sorprendieron aquel día en el centro de San Sebastián y, en su huida tras dispararle en la nuca, uno los asesinos también encañonó a su hijo José María, hermano de Rubén, mientras le advertía de que sería el siguiente.
Como cada año, este sábado la familia Múgica le recordará en el cementerio donostiarra de Polloe.
El evento no será distinto por alcanzar su 30 aniversario. Al igual que los anteriores, servirá también como «homenaje a todas las víctimas del terrorismo», anuncia Rubén, quien históricamente se ha mostrado crítico con el presidente del Gobierno durante estos actos.
«Pedro Sánchez es quien al final ha materializado el blanqueamiento de los terroristas. Su debilidad parlamentaria le ha abocado a consolidar pactos que son abiertamente indeseables», asegura al respecto.

En concreto, le afea los que «mantiene con el mundo de EH Bildu, que sigue sin renegar de su pasado y sin condenar los atentados perpetrados por ETA», y en el que se encuadran «un buen número de personas que en su día fueron condenadas por su relación con la organización terrorista».
«No reniegan de ese pasado, lo reivindican cuando pueden y son recibidos por un gobernante que cree que todo vale con tal de mantenerse en el poder. Yo creo que este tipo de pactos que Pedro Sánchez ha consolidado al final serán el detonante de su acelerada decadencia», sentencia Múgica.
Recibimiento a etarras
Denuncia en este sentido que, aún a día de hoy, «lo que queda del basurero ‘batasuno’ y del basurero etarra sigue festejando y celebrando la excarcelación de los etarras que siguen siendo recibidos y homenajeados» por sus amigos y allegados.
Una situación que, como describe, «ocurre en la vía pública con demasiada frecuencia» y ante la que considera «bastante lamentable» la «pasividad de las administraciones».
En tono más reflexivo, opina que, 30 años después del asesinato de su padre, en la sociedad vasca sigue existiendo «un buen poso» de miedo y de temor a «expresar públicamente las opiniones y sobre todo lo que sentía cada vez que ETA cometía un atentado».

Por este motivo, cree que esta sociedad «debe hacer un esfuerzo por levantarse aquella losa de encima y recordar que ETA fue una organización terrorista de corte totalitario, racista y absolutamente antidemocrática que había que derrotar sin contemplaciones de una forma implacable e impecable».
A su entender, «se ha hecho poca pedagogía» al respecto y por ello se revela ante quienes sostienen que ya se ha «pasado página», cuando realmente se trata de «una página que no se ha terminado de leer», subraya.
«No se ha terminado de explicar en qué consistió la organización terrorista ETA, cuáles fueron sus crímenes y cuál era el propósito de los terroristas», advierte.
«Desigualdad de víctimas»
Respecto a las víctimas del terrorismo, defiende que aún «queda muchísimo por hacer» en materia de memoria.
Considera que «se está perdiendo la lucha por el relato en la medida en la que se sigue blanqueando a los terroristas». Recuerda que 350 familias de asesinados por ETA aún desconocen quiénes fueron los autores de sus crímenes después de que sus sumarios judiciales se cerraran «prematuramente».
Esta situación, según describe, las coloca en «un escenario de desigualdad» respecto a otras víctimas del terrorismo. Las indemnizaciones que perciben del Estado son distintas en función de si existe una sentencia condenatoria o no.
Una coyuntura que, a juicio de Múgica, es necesario «corregir cuanto antes, sin poner excusas ni trabas». «No hay explicación para esto que hoy está ocurriendo en España», agrega.
«Principios democráticos» de Fernando Múgica
Mientras tanto, la familia de Fernando Múgica se empeña en transmitir a sus nietos los «principios democráticos» de su abuelo, con el objetivo de que «se aplique la ley, que se reconozca la labor de las víctimas del terrorismo y se preserve su memoria».
«Ha pasado el tiempo y sus nietos son ya gente joven, comprometida con los valores de su abuelo y de sus padres. Se les ha transmitido de forma natural. Son combatientes por las libertades, lejos de cualquier manifestación o forma de extremismo.
Piden para su abuelo y para todas las víctimas del terrorismo un escenario de justicia, de reconocimiento y de memoria sociales», concluye Rubén Múgica.