Belén Gil y Patricia Crespo |
Madrid (EFE).- Las malas relaciones entre ERC y Junts han alcanzado un umbral crítico esta semana en el Congreso, donde ambos partidos independentistas han evidenciado el clima hostil que arrastran en los últimos tiempos.
La intervención el martes del portavoz de ERC, Gabriel Rufián, en el debate del decreto que prorrogaba los contratos de alquiler de viviendas encendió la mecha e hizo saltar más que chispas tanto dentro como fuera del hemiciclo, donde quedaron patentes las visiones antagónicas de unos y otros.
Los ánimos llegaban ya caldeados al pleno después de continuas alusiones públicas del republicano a los «intereses particulares» tras los que, según había señalado, estaba el no de los de Carles Puigdemont al decreto.
Este día Rufián llegó con la intención de ser muy duro con ellos en el debate y lo fue: sugirió que algunos diputados de Junts tienen «alguna empresa a su nombre con pisos de alquiler» y leyó el nombre de cada uno de sus siete parlamentarios.
Quería así enfatizar que eran los «responsables de que la gente viva hoy más angustiada», una sentencia que desde Junts se ve como una utilización del atril como un «pelotón de ejecución» con la que se ensucia la política, el catalanismo y la propia historia de Esquerra.
Un billete y una carpeta
Rufián, al que Junts sitúa en el «show» permanente sin hacer ninguna propuesta, les dijo además que la «bandera que comparten» con el PP y Vox es un billete de «50 pavos» que se sacó del bolsillo y colocó en la tribuna de oradores.
Después, al volver a su escaño, paso por el de los diputados de Junts con una carpeta con testimonios de catalanes afectados por la crisis de la vivienda.
El miércoles los de Puigdemont denunciaron que su diputada Marta Madrenas, quien defendió el ‘no’ de su grupo al decreto, fue acosada en los alrededores del Congreso. Un hombre la siguió recriminándole su postura y, finalmente, la escupió.

155 ‘likes
Junts vinculó el episodio con el «señalamiento» que hizo Rufián a su grupo en el debate del decreto en una actitud que su portavoz en la Cámara, Miriam Nogueras, dijo no haber visto «en nadie que no fuese de Ciudadanos o de Vox» y acusó al dirigente de ERC de haber lanzado un «a por ellos» al «más puro estilo» de los de Santiago Abascal.
Unas críticas a las que también se sumó Puigdemont reprochando a Rufián haber traspasado «todas la líneas de la decencia», así como el secretario general de Junts, Jordi Turull, quien defendió a sus diputados diciendo que van al Congreso a «hacer su trabajo, y nunca nos han hecho pasar vergüenza por 155 ‘likes'».
La tensión no aflojó en la última sesión del pleno, el jueves, donde Junts se quejó ante la presidenta de la Cámara, Francina Armengol, de «señalamiento» de Rufián, quien no rebajó el tono.
«En quinto de campañas de Junts»
Fuentes de ERC han recordado que los siete diputados a los que citó su portavoz son cargos públicos que «han hecho lo que han hecho con su voto impidiendo» que se convalidara el decreto.
Preguntado por la tensión entre su grupo y el de Junts, contestó: «A mí me da igual la tensión», y agregó que quien está «muy tensionado» son los «tres millones de personadas puteadas por lo que votó» la formación de Carles Puigdemont.
«Está muy mal que se increpe a la gente por la calle, lo digo por propia experiencia», ha agregado antes de señalar que a él no le da miedo «ni Junts ni sus digitales ni sus periodistas».
«Estoy en quinto de campañas de Junts», concluyó.









