Imagen de un perro en un transportín.
Imagen de un perro en un transportín. EFE/Sebastião Moreira.

Tratar a los perros como si fueran personas, una tendencia que puede derivar en maltrato

Santiago Díaz Gamboa |

Madrid (EFE).- España cuenta con más de 7,5 millones de perros, según datos recientes del Ministerio de Derechos Sociales, una cifra que refleja su valor en la sociedad y que ha impulsado la errónea tendencia a tratarlos como si fueran personas, una actitud que podría derivar en maltrato, según expertos consultados.

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Uno de ellos es el etólogo y profesional canino conductual Luis Felipe Guevara, quien ha aprovechado el Día Mundial del Perro que se conmemora este martes para denunciar, en declaraciones a EFE, la perjudicial humanización de estas mascotas, que no consiste sólo en vestirles con ropa y complementos o llamarles ‘perrhijos’, sino en «convertirles en un sustituto emocional de las relaciones humanas», un comportamiento que puede afectar a su bienestar como animales.

«Muchas veces, el perro termina siendo la pareja que no tengo o los hijos que aún no hemos tenido», explica Guevara, por lo que el animal acaba desempeñando un papel de «cuenco emocional» para llenar vacíos afectivos que su dueño ha sido incapaz de colmar por la razón que sea, algo que «distorsiona bastante su naturaleza».

Un hombre refresca a su perro con agua
Un hombre refresca a su perro con agua ante las altas temperaturas en Córdoba. EFE/Salas

Ese tratamiento conduce a que muchos propietarios piensen que «mientras el perro no haga algo que moleste, se asume que ‘se porta bien’, pero cuando aparece una conducta incómoda entonces es que ‘se porta mal'», cuando la verdad es que los perros tienen necesidades biológicas y de comportamiento distintas a las de los humanos.

Otras formas de maltrato

La humanización de mascotas puede derivar en «otras formas de maltrato, como la sobrealimentación, el sedentarismo o el hiperapego», este último favorecido por el teletrabajo, pues los dueños «pasan muchas horas con el perro y luego, cuando lo dejan solo, el animal asume comportamientos que se vuelven trastornos obsesivos», como «ladrar en exceso, lamerse las patas, arañar las puertas o gemir» sin razón.

Otro problema es «la ausencia de límites y educación», ya que, en lugar de enseñarles comportamientos que les permitan desenvolverse en la sociedad, muchos dueños interpretan cualquier intento de adiestramiento como una forma de «intervenir en su forma natural de expresarse».

«En realidad, ocurre todo lo contrario», defiende Guevara, porque un perro educado puede «disfrutar de mayor libertad, hacer ejercicio y relacionarse mejor con otros animales y personas» y así evitar volverse «reactivo».

Para este y otros expertos, el afecto hacia los animales de compañía resulta positivo siempre que no se pierda de vista que pertenecen a una especie distinta: tratarlos como si fueran niños pequeños —disfrazarlos, pasearlos en cochecitos o impedirles expresar sus conductas propias— puede llegar a considerarse una forma de maltrato cuando limita de manera continuada su comportamiento natural.

Redes sociales

El creciente protagonismo de los perros en la sociedad española también se refleja en el ámbito digital y así lo demuestran datos de la empresa Cheerz, según la cual el 45 % de los propietarios considera a su mascota «como un hijo» y otro 45 % «como un miembro más de la familia».

Su estudio ‘El uso de la fotografía entre los españoles’ determinó que el 25 % de las personas prefiere contenido de animales en redes sociales, superando a las publicaciones de parejas e hijos; y, dentro de ese grupo, el 61 % publica imágenes de sus mascotas, porcentaje muy por encima de quienes comparten las de su pareja (33 %) o su familia (21 %).

Fotografía del 19 de junio de 2026 de un perro recibiendo atención en la Clínica Veterinaria Municipal en Cochabamba (Bolivia).
Fotografía de un perro recibiendo atención en la Clínica Veterinaria Municipal en Cochabamba (Bolivia). EFE/ Jorge Ábrego

«Mientras la exposición de menores en plataformas digitales genera un debate social creciente, las mascotas ocupan ese espacio emocional de forma completamente natural: sin dilemas éticos, sin controversia, sin restricciones», asegura a través de un comunicado la directora del sur de Europa de Cheerz, Qui Marín.

Aunque la tendencia de humanizar animales existía antes de Internet, las redes sociales «han contribuido a reforzar ideas equivocadas», haciendo creer que los perros razonan como las personas o que poseen capacidades que, en realidad, responden a conductas entrenadas, como cuando «se comunican con botones en máquinas o encienden una televisión».

«La gente termina creyendo que va a tener esa comunicación con el perro y esa conciencia profunda, pero no es algo real», concluye el etólogo.