Valladolid (EFE).- Cuando ha transcurrido más de una semana desde su inicio, el incendio de Burgohondo, en Ávila, el mayor de la historia de España, con más de 50.000 hectáreas quemadas, ha vivido una «noche bastante tranquila», tras quedar técnicamente estabilizado ayer, aunque con avisos continuos por llamas en tocones y el Valle de Iruelas como punto más preocupante.
El director técnico de extinción de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, Alejandro Peñalvo, ha traslado este jueves a través de un comunicado de audio que la noche ha sido bastante tranquila, por una velocidad del viento bastante baja, prácticamente en calma.
Perímetro
El perímetro del fuego «prácticamente no se ha movido», aunque ha habido numerosos avisos por llamas que se veían en tocones o en árboles caídos, comidos por el fuego por dentro, ha referido Peñalvo.
Esas llamas han alertado a la población y centrado los trabajos durante la noche para evitar que se propagaran, con ayuda de los medios aéreos que han vigilado los puntos de mayor atención esta madrugada.
Este jueves seguirán los vuelos con los helicópteros para refrescar las zonas que están humeando. Lo que más preocupa, ha trasladado el director técnico de extinción, es el Valle de Iruelas, donde sin haber intensidad de llama si se ve que humea en ciertas zonas.
Por ello, durante la mañana intentarán que queden suficientemente sofocadas para evitar que en las horas de más calor, en las horas centrales del día, haya algún tipo de reproducción.
El resto de los medios se centrarán en continuar con la vigilancia del perímetro.









