Madrid (EFE).- El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha avisado que no piensa «tolerar ninguna duda, ningún comentario» sobre la integridad territorial española, refiriéndose a las reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla de dos ministros marroquíes, afirmaciones que -ha dicho- «degradan» la relación bilateral.
Albares, en una entrevista en TVE, ha explicado además que viaja este martes a Bruselas para defender un mejor «anclaje» de Ceuta y Melilla en la UE y planteará que lo importante es que no se repita otra entrada masiva de inmigrantes como la sucedida el 30 y 31 de julio.
Analizará también con varios comisarios europeos cómo se puede reforzar el dispositivo de frontera o cómo «reforzar», entre otras cosas, la actividad económica» de Ceuta y Melilla, por ejemplo, explorando su entrada en la unión aduanera.
Una frontera «compleja de gestionar»
Ha insistido en que la especificidad geográfica de las dos ciudades hace que se trate de la frontera «más compleja de gestionar de todo el planeta» y eso Bruselas tiene que tenerlo en cuenta, ha señalado.
Del mismo modo, ha asegurado que no se puede «certificar» quién estuvo detrás de la entrada masiva de migrantes y sobre la investigación penal abierta en la Audiencia Nacional de este episodio tras apreciar una «clara e indudable gestión favorecedora» de Marruecos, Albares ha recalcado que cuando él pidió explicaciones a su homólogo marroquí, le respondió que «por supuesto, no estaban detrás de todo esto».
En todo caso, ha señalado que lo que el Gobierno busca son «certezas» para poder tomar las decisiones en consecuencia y al mismo tiempo ha subrayado que Ceuta y Melilla son un asunto de Estado, reclamando así a todas las fuerzas políticas y al poder judicial «responsabilidad y unidad» y ha asegurado que el Gobierno está en encontrar las soluciones para no vuelva a suceder.
Respecto a la victoria del partido ultraderechista AfD en la región alemana de Sajonia-Anhalt, el ministro ha asegurado estar preocupado porque no hay «mayor amenaza» para la UE que la extrema derecha, que, en conexión con otras fuerzas externas, buscan «debilitarnos hasta hacer diluir el proyecto europeo».
Esas fuerzas, según Albares, han estado muy activas en la crisis de Ceuta, pretendiendo dividir a los españoles y a los europeos: «No podemos permitirlo, está en juego nuestra propia estabilidad y el ser soberanos».










