Alicante (EFE).- Unos 1.500 jilgueros han sido hallados cuando viajaban hacinados en treinta cajas de pequeñas dimensiones en el interior de un vehículo antes de ser transportados a Argelia en un ferry desde Alicante.
Según ha informado este viernes la Guardia Civil, las aves estaban en cajas de 42 por 24 centímetros, a cincuenta ejemplares por caja, y escondidas bajo ropa y sacos, y, del total, 1.320 jilgueros se han soltado en el medio natural, mientras que 90 presentaban lesiones y otras 90 habían fallecido.
El ocupante del coche, un hombre de 57 años, ha resultado detenido por los delitos de contrabando, contra la flora y la fauna silvestres, maltrato animal y resistencia y desobediencia en una operación desarrollada durante el embarque del buque que une Alicante con el puerto argelino de Orán.
Agentes de la Unidad de Análisis e Investigación Fiscal y de Fronteras (UDAIFF) del puerto alicantino inspeccionaban los vehículos situados en la zona de preembarque cuando repararon en la actitud evasiva del conductor de un turismo, lo que motivó una revisión más minuciosa.

Sin anillado ni documentación
Las aves carecían de anillado y de cualquier documentación que acreditara su procedencia legal, y viajaban sin comida ni bebida en un trayecto que se prolonga un mínimo de ocho horas.
Trasladaron a los ejemplares con la máxima urgencia y en mejores condiciones al centro de recuperación de fauna de La Santa Faz, en Alicante, donde se practicó un recuento y un reconocimiento veterinario.
El arrestado ha quedado en libertad con cargos en unas diligencias remitidas a la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Alicante, en funciones de guardia, dentro de una investigación que continúa abierta y donde no se descartan nuevas actuaciones.

Protección de la fauna silvestre
La Guardia Civil ha recordado que el jilguero común es una especie cuya captura, tenencia, transporte y comercio están sometidos a las limitaciones de la normativa de protección de la fauna silvestre, y que el tráfico ilegal de especies constituye una amenaza directa para la conservación de las poblaciones autóctonas.
Cualquier ciudadano puede comunicar este tipo de prácticas a través de los canales habituales de denuncia: La personación en el cuartel o puesto más cercano, el teléfono 062, la aplicación AlertCops y el formulario de colaboración ciudadana de su página web, que admite el envío de información de forma anónima.









