Madrid (EFE).- El 15 de septiembre de 2006 más de medio millar de militares españoles llegaban a Líbano para participar en la operación de paz de la ONU (FINUL). Desde entonces, más de 30.000 cascos azules han trabajado en estrecha colaboración con el Ejército libanés y la sociedad civil en la misión más longeva de nuestras Fuerzas Armadas.
Este vigésimo aniversario se conmemora mientras el sur del Líbano sigue sometido a una elevada tensión, con operaciones militares israelíes y desplazamientos de población, y mientras continúa sin resolverse el desarme del grupo chií Hizbulá y el pleno despliegue de las fuerzas estatales.
Coincide también con el cercano fin de FINUL. Mediante una resolución aprobada el pasado año, Naciones Unidas estableció que la misión acabará el próximo 31 de diciembre y el repliegue de las fuerzas se producirá a lo largo de 2027.
Medio millar de militares de Tierra e Infantería, los primeros
Justo hace veinte años, más de medio millar de militares españoles del Ejército de Tierra e Infantería de Marina desembarcaban en la ciudad libanesa de Tiro con lanchas y vehículos anfibios. Formaban parte del primer contingente que se unía a la misión.
Desde entonces, más de 30.000 militares han prestado servicio en ese país, contribuyendo al cumplimiento de la misión encomendada por Naciones Unidas y trabajando en estrecha coordinación con las Fuerzas Armadas libanesas y con la población local y las diferentes comunidades que la integran.

Actualmente, el contingente español está formado por alrededor de 650 efectivos que tienen su principal base, Miguel de Cervantes, en Maryayún, donde se ubica el Cuartel General del Sector Este, bajo liderazgo español. También hay militares españoles en el Cuartel General de UNIFIL en Naqoura.
Los militares españoles realizan patrullas a pie y en vehículo, para vigilar permanentemente la línea de separación entre Líbano e Israel, la llamaba ‘blue line’.
También establecen observatorios y realizan otras actividades en colaboración con las Fuerzas Armadas Libanesas (LAF, por sus siglas en inglés) dirigidas a garantizar el cumplimiento de la resolución 1701 de Naciones Unidas y evitar una escalada de tensión entre las partes.
Además, España impulsa diversas acciones de cooperación civil-militar, que han permitido estrechar lazos con la población local y contribuir al bienestar de las comunidades del sur del Líbano. Esta labor refleja el compromiso de España no solo con la seguridad, sino también con el desarrollo y la confianza mutua.
15 víctimas mortales en estos veinte años
Desde el inicio de la misión, el contingente español ha registrado 13 militares fallecidos, algunos a consecuencia de ataques y otros en accidentes.
El atentado de Jiam, el 24 de junio de 2007, sigue siendo el golpe más duro de la misión. Un coche bomba camuflado estalló al paso de un blindado BMR de la brigada paracaidista. Fallecieron 6 soldados (tres españoles y tres de origen colombiano nacionalizados) y otros dos resultaron heridos.

Tras el recrudecimiento de la violencia y la fuerte escalada de tensión regional, las tropas se han enfrentado a incidentes críticos directos en su zona de despliegue.
El más reciente tuvo lugar el pasado 3 de junio, cuando cuatro proyectiles de mortero impactaron en las inmediaciones de la base de Marjayún. El ataque provocó la muerte de un casco azul serbio integrado en el batallón español y dejó heridos leves a dos militares españoles.
¿El futuro?
El final oficial de las operaciones de FINUL abre un escenario de inseguridad e incertidumbre en el sur de Líbano.
La postura de España es seguir comprometida en el terreno apoyando la soberanía del Líbano y colaborando estrechamente con sus Fuerzas Armadas.
Tanto el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como la ministra de Defensa, Margarita Robles, han afirmado en diversas ocasiones que el fin de la misión bajo el paraguas de la ONU no significará el abandono del país.
La voluntad de España, según Robles, es mantener su apoyo al Gobierno libanés y a su Ejército hasta que se den las condiciones oportunas.










