Madrid (EFE).- «Se necesitan más lonas para lluvia, comida preparada que no haya que calentar y agua», estas son las necesidades más urgentes que demandan desde el puesto de recogida de enseres y alimentos de la acampada de Sol, que se prepara para la tercera noche de protestas.
Pese a la lluvia que no ha dejado de caer a lo largo de la tarde, no dejan de llegar grupos de personas instalando nuevas tiendas de campaña porque según explican desde el Sindicato de Inquilinas «esto sigue y puede haber más noches».
«Todo depende de si el decreto Maricarmen se aprueba y se cumple»
«Todo depende de si el decreto Maricarmen se aprueba y se cumple», asegura a EFE Fina Parra, una de las portavoces del sindicato en Madrid. «No queremos ni un decreto ni una ley a medias, queremos que lo que salga mañana del Consejo de Ministros sea algo que realmente detenga el sangrado de desahucios».
Recuerda que el sindicato lleva en Madrid una década trabajando para frenar los desahucios. «Maricarmen lleva también muchos años en la lucha y esto ha sido la gota que ha derramado el vaso porque nos ha tocado el corazón a todos».
«La situación es realmente desbordante por la gente que está viniendo a Sol, el tema de la vivienda afecta a mucha gente de distintas edades y de distintas situaciones, indistintamente en clases sociales, edades. Nos atraviesa a todas».
Respecto a la petición del alcalde de Madrid, Martínez Almeida de desalojar la acampada de Sol, el sindicato responde que «han superado el miedo».
«Esta es una concentración pacífica y no tenemos miedo. Ya el miedo se ha pasado después de lo que hemos sufrido con el desahucio de Maricarmen, con todas las agresiones policiales que hemos soportado estos años».
Aunque reconoce que en el fondo, siempre queda algo de miedo, no es lo que les sostiene. «Nos sostiene la rabia y la necesidad de que esto cambie para nosotras y para las personas que vendrán».
Universitarios, gente que ha salido del trabajo….
Medio millar de personas han estado en la acampada a lo largo de la mañana, afirma la portavoz del sindicato de Inquilinas.
A lo largo de la tarde, se ha producido un goteo de relevos y nuevos grupos han instalado sus tiendas preparados para quedarse durante la noche.
«La idea es resistir, el balón está en el tejado del Gobierno, si el PSOE es valiente y sale el decreto veremos cuáles son los siguientes pasos», señala otra persona del sindicato.
Insisten en que si con la lluvia la gente no se ha ido «ya puede venir un huracán, que la gente seguirá aquí, y es que al final tampoco tenemos donde irnos», bromea.
Una persona mayor se acerca a la puerta de una las tiendas y charla con un grupo de chicas: «Vengo de Alcalá de Henares a daros mi apoyo, seguid luchando».
La lluvia está encharcando el suelo y de las lonas caen chorros del agua que se acumula y que vacían cada cierto tiempo con humor y resignación. «La noche es larga y húmeda».










