Una adolescente consulta una red social en su móvil.
Una adolescente consulta una red social en su móvil. EFE/ Raúl Caro

Las familias con menos ingresos controlan menos el uso de pantallas de sus hijos

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Madrid (EFE).- Las familias con menos ingresos controlan menos el uso de pantallas por parte de sus hijos, según un estudio de la Fundación FAD Juventud que muestra, por ejemplo, que el 60 % de las que tienen mayor nivel socioeconómico limita el tiempo de exposición, frente al 41 % de los hogares con menos recursos.

Una conclusión que también se traslada respecto a la decisión de dónde y cuándo se pueden utilizar los dispositivos electrónicos, limitados en los hogares con más ingresos en el 56 % de los casos, frente al 40 % de los hogares de nivel socioeconómico bajo.

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Son datos del informe ‘Educación digital en la infancia y la adolescencia: prácticas, actitudes e impacto de las tecnologías digitales en los hogares españoles’, elaborado a partir de una encuesta a 1.500 padres de hijos de entre 3 y 17 años, por Fad y Netflix presentado este martes en la sede de Red.es.

Una adolescente consulta una red social en su móvil.
Una adolescente consulta una red social en su móvil. EFE/ Raúl Caro

Nueve de cada diez padres aplica algún tipo de estrategia de control sobre las actividades digitales de sus hijos -como limitar el tiempo o el lugar de uso-, pero más de la mitad no habla con ellos sobre los riesgos de internet ni supervisa las actividades que realizan en la red.

La directora general de Fad Juventud, Beatriz Martín Padura, ha destacado la importancia de la supervisión digital «para minimizar los aspectos negativos y maximizar los positivos»: «La tecnología puede mejorar el rendimiento académico y la relaciones sociales, pero también lo contrario».

«El nivel socioeconómico es clave para desarrollar un mejor uso de las pantallas, en las familias de rentas más altas las estrategias de gestión de uso son mayores y se sienten más capacitadas para acompañar a sus hijos; las de menos recursos, tienen más dificultades para acompañarles y los niños consumen contenidos con menos supervisión», ha destacado la investigadora Anna Sanmartín.

Casi todos los niños usan pantallas

El 95 % de niños, niñas y adolescentes utiliza algún dispositivo electrónico en hogares que despliegan distintas formas de acompañamiento: el 54 % limita el tiempo de pantalla, el 50 % decide cuándo y dónde pueden utilizarse los dispositivos y el 49 % acuerda las normas con sus hijos e hijas.

Pero el estudio pone el foco además en la intensidad del acompañamiento. El 38 % de las familias de nivel socioeconómico alto aplica cinco o más estrategias de gestión de las pantallas, frente al 34 % de las de nivel medio y el 27 % de las de nivel bajo.

También existen diferencias en el uso de herramientas para limitar tiempos y contenidos: recurre a ellas el 37 % de las familias de nivel socioeconómico alto, frente al 29 % de las de nivel bajo.

Las diferencias se producen incluso respecto al lugar en el que los menores usan los dispositivos. En los hogares con menos recursos es más habitual que lo hagan fuera de las zonas comunes de la vivienda, lo que dificulta la supervisión directa.

Así, el 30 % de los menores de familias de nivel socioeconómico bajo utiliza el teléfono móvil en espacios privados del hogar, 12 puntos más que quienes pertenecen a familias de nivel alto.

Más control de 8 a 12 años

Pese a que la mayoría de los padres aplica alguna norma de control, aún el 51 % de los progenitores no habla con sus hijos sobre los riesgos de internet y el 61 % no supervisa las actividades que realizan en la red.

Los mayores esfuerzos de supervisión por parte de los padres se concentran entre los 8 y los 12 años.

Entre quienes sí abordan estos riesgos, algunas de las cuestiones que más se tratan son el contacto con personas desconocidas, compartir información privada o la dependencia de las pantallas.

Un menor juega con un teléfono móvil.
Un menor juega con un teléfono móvil. EFE/Alex Cruz

Los hábitos de madres y padres se relacionan con los de sus hijos e hijas: a mayor uso de pantallas por parte de los progenitores, mayor uso por parte de sus descendientes.

Seis de cada diez padres valoran que aprenden cosas nuevas

Los usos más frecuentes son: ver vídeos en plataformas digitales (55 %), seguida de hacer tareas escolares o estudiar (52 %), consumir contenidos en plataformas de streaming (45 %) y escuchar música (45 %).

Un 67 % considera que ayudan a divertirse y relajarse y un 64 % que les permiten aprender cosas nuevas. También valoran su contribución a un mejor manejo de la tecnología (62 %) o al aprendizaje de idiomas (56 %).

Pero les preocupa, el acceso a pornografía (43 %), la comunicación con personas desconocidas (42 %), el desarrollo de comportamientos adictivos (41 %), ciberbullying y la exposición a violencia extrema (39 %).