Un furgón de los Mossos ante la Audiencia de Barcelona.
Un furgón de los Mossos ante la Audiencia de Barcelona. EFE/Alejandro García

Piden 12 años de prisión a un hombre por agredir a una mujer cuando practicaban BDSM

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Barcelona (EFE).- La Fiscalía pide doce años de prisión para un hombre acusado de agredir sexualmente en 2022 a una mujer mientras mantenían en su piso, en Sabadell (Barcelona), prácticas sexuales extremas conocidas como BDSM -acrónimo de ‘bondage’, dominación, sumisión y sadomasoquismo- donde empleó una fuerza “desmesurada” contra ella.

En la sección séptima de la Audiencia de Barcelona se ha celebrado este miércoles el juicio, que ha empezado con la declaración de la víctima, quien ha explicado que ella había consentido previamente prácticas ‘light’ de sumisión y dominación, nunca de sadomasoquismo, pero que ese día el acusado usó una fuerza “anormal” y no respetó su reiterada negativa de continuar con las relaciones.

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“Me pegó, insultó y acorraló. Cada vez que le pedía que parara, se ponía más bestia y para mí era imposible escapar”, ha relatado la mujer sobre el episodio, ocurrido en su piso la madrugada del 2 de octubre de 2022, en el que el procesado, quien no usó preservativo, acabó estrangulándola, tirándola al suelo y pisándole la cabeza, ha añadido la víctima. “Creí que iba a matarme”, ha declarado.

La Fiscalía, que acusa al hombre de un delito de agresión sexual con penetración y un delito leve de lesiones, también solicita que el procesado la indemnice con 12.218 euros por daños morales y lesiones, y le pide además una multa de 1.350 euros y diez años de libertad vigilada y de prohibición de comunicarse y aproximarse a la mujer, las mismas demandas de la acusación particular, ejercida por la víctima.

Audiencia de Barcelona.
Audiencia de Barcelona. EFE/Alejandro García

“Voladura”

El acusado y la víctima habían empezado en 2021 una relación de amistad con relaciones sexuales esporádicas de mutuo acuerdo, pactando entre ellos la palabra clave “voladura” por si en algún momento se quería poner fin a las prácticas de dominación y sumisión, detalla el escrito de acusación de la Fiscalía.

Ambos habían mantenido relaciones con anterioridad y en alguna de ellas la mujer había usado la palabra, que el procesado respetó, pero el 2 de octubre, aunque la víctima la repitió varias veces porque el hombre le estaba haciendo daño, él la omitió y, según el texto del ministerio fiscal, mostró ante ello “mayor excitación y violencia”.

“El decía que cuando entraba en situación, se le podía ir de las manos”, ha declarado en el juicio la víctima, que acabó pidiendo auxilio a los vecinos, mientras el hombre la amenazaba diciendo “como chilles, te mato”, gritos de auxilio que acabó escuchando una vecina, que llamó a la policía.

Según ha declarado uno de los policías locales de Sabadell que acudieron al lugar, el procesado les aseguró que ella no había usado la palabra clave para detener las relaciones, pero ha puntualizado que tampoco les supo decir cuál era dicha palabra.

Amenazas en casa y por teléfono

Como consecuencia de la agresión, la víctima sufrió lesiones en varias partes del cuerpo, ha declarado ella misma y han ratificado los médicos que la atendieron con posterioridad al episodio.

Tras los hechos, ha añadido la mujer, personas del entorno del acusado la amenazaron por teléfono y yendo a su casa, diciéndole que si denunciaba la iban a matar a ella y a sus animales, por lo que se ha visto obligada a cambiar de domicilio y de número de teléfono móvil, ha asegurado.

Según ha explicado la mujer, ella desconocía las prácticas de BDSM, pero “accedió” a que el hombre le enseñara y la “adentrase en ese mundillo” porque él expresó que esos eran sus gustos y ella quería “complacerle”: “Sobre todo quería hacerle feliz”.

Parte de un “juego”

El procesado, que ha declarado en último lugar, ha negado haber propuesto las prácticas de dominación y sadomasoquismo, que de hecho ha explicado que no le gustan, y ha argumentado que ese día las llevó a cabo porque ella quería.

“Ella me pedía más”, ha afirmado el hombre, para el que su defensa pide la absolución al considerar que las relaciones fueron consentidas.

“Cuando vi que sufría, que no lo estaba pasando bien, la solté y paramos”, ha relatado el acusado, quien ha admitido haberla pegado levemente o pisado en la cabeza, todo porque ella se lo pedía, ha insistido, pero que ha negado que la mujer usara la palabra de seguridad.

Aunque ambos habían consumido drogas, el procesado ha asegurado que él mantuvo en todo momento la capacidad de “controlar” la fuerza que empleaba, que interpretó los gritos de auxilio como parte del “juego”, y que “nunca” creyó que hubiese hecho “nada malo”, por lo que permaneció en el lugar pese a que ella le avisó de que vendría la policía.