Madrid (EFE).- La oenegé Caminando Fronteras cifra en 141 los fallecidos durante la crisis migratoria vivida en Ceuta desde el pasado jueves, 30 de julio, hasta ayer, y apunta que 63 cadáveres se recuperaron en territorio marroquí y los 78 restantes en la ciudad autónoma.
La portavoz de esta entidad con dos décadas de experiencia en la monitorización de muertes en las rutas migratorias, Helena Maleno, ha explicado a EFE que los datos de los fallecidos se han recabado gracias al trabajo de identificación de cadáveres en el terreno y la colaboración con las familias y comunidades de las víctimas.
Sobre la causa de los decesos, la entidad ha explicado que no ha tenido acceso a las autopsias, pero sí han sabido que, en ambos lados de la frontera, se trata de muertes bien por ahogamiento al tratar de salir de Marruecos y llegar a Ceuta a nado o bien por aplastamiento en el momento de intentar cruzar la frontera terrestre.
Un protocolo con más medios y reconocimiento a las víctimas
Maleno ha explicado que, en el lado español, se ha activado por primera vez en la frontera el protocolo de actuación para sucesos con víctimas múltiples -el que se aplica en casos como accidentes de tren o de avión- lo que implica más medios y coordinación y que se establezca una oficina de atención a las familias.
La portavoz asegura que la implementación de este protocolo se trata de una «buena noticia» porque significa más recursos pero también porque supone «un reconocimiento de los derechos de las familias» y de la memoria democrática hacia estas víctimas mortales.
Para los trabajos de identificación, la entidad precisa que hay familias que no pueden desplazarse hasta Ceuta para estas labores, por lo que una de las medidas que deberían implementarse dentro de este mecanismo es la colaboración de los consulados en el país de origen para facilitar estos trabajos.
Víctimas enterradas sin el adiós de sus familias
En el país vecino, en el caso de las víctimas marroquíes resulta más fácil para la familias desplazarse hasta la morgue para los trabajos de identificación, mientras que los seres queridos de las personas procedentes de otros países están teniendo «un montón de dificultad».
«Seguramente, muchas de las víctimas serán enterradas sin que sus familiares puedan decidir cómo va a ser su enterramiento, si se hace una ceremonia, sin poder acompañarles, sin decirles adiós… pero eso es algo que se repite constantemente, por desgracia, en las fronteras», ha lamentado la portavoz de la entidad.

En cuanto a las personas desaparecidas, Maleno ha detallado que hay «muchísimas familias» buscando a sus seres queridos, algunas de ellas con éxito, para lo que la Guardia Civil ha habilitado el correo electrónico ce-cmdceuta-pjlaboratorio-identificacion@guardiacivil.org-
Una instrumentalización de los migrantes como nunca antes
Sobre su análisis de lo ocurrido, Helena Maleno ha explicado que, antes de esta crisis ya se habían producido episodios en los que las personas migrantes eran usadas como «moneda de cambio» como consecuencia de la política migratoria española con terceros países basada en el «chantaje», pero nunca como en esta ocasión.
«Hemos visto niños, niñas, bebés, personas enfermas, mayores, refugiadas… que han sido instrumentalizadas y que han sido una herramienta de esa política de control de fronteras», ha argumentado la activista, para quien el objetivo de fondo es que las empresas dedicadas a securitización de las fronteras ganen más dinero.
En su opinión, el discurso de las mafias «ya no vale» y hay que señalar a los Estados, a sus políticas y a sus alianzas, tanto con los «lobbies del control securitario» como con otros países por ciertos intereses geopolíticos, como es el caso, apunta, de Marruecos con Estados Unidos e Israel.







