Madrid (EFE).- El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado el lanzamiento de un macroestudio «sin precedentes» sobre desigualdad económica, liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que va a seguir la trayectoria vital «de miles de niñas y niños desde la infancia hasta la edad adulta».
El Instituto Nacional de Estadística (INE) y la oficina de Prospectiva y Estrategia del Gabinete de la Presidencia del Gobierno también participarán en una investigación que va a analizar cómo las condiciones sociales, económicas y territoriales influyen en su desarrollo y también en la creación de oportunidades, según ha dicho el presidente al clausurar la jornada «Desigualdad. Es hora de actuar».
«Estudio Generaciones del Futuro»
El «Estudio Generaciones del Futuro» tiene como objetivo entender las dinámicas de los hogares e identificar los mecanismos detrás de la generación de desigualdades, para poder anticiparse y diseñar mejores políticas públicas eficientes y equitativas.
El presidente ha remarcado que se va a luchar contra la desigualdad con una «estrategia global» que pasa, en primer lugar, por promover la igualdad de oportunidades a través de las políticas educativas y otras políticas públicas, como el ingreso mínimo vital.

A su juicio, la educación pública es «el trampolín» para que una «el futuro de una persona no dependa del código postal» y ha recordado que el 35 % de la desigualdad se explica por origen familiar.
«Asignaturas pendientes»
En este punto, ha reconocido que existen «asignaturas pendientes» como el acceso a la vivienda y ha acusado a algunos gobiernos autonómicos de «sectarismo político» por no aplicar la ley estatal de vivienda y también de no repercutir en los servicios públicos el incremento de transferencias a los territorios, lo que está generando una «creciente insatisfacción» de la ciudadanía.
En ambos casos se ha referido a la comunidad de Madrid y ha opinado que «la gente al final lo que quiere es un proyecto vital» y «algunos se lo están negando, mientras ellos se pegan la vida padre».
«Este Gobierno no es como otros, no va a ir a las mansiones de estas élites a rendirles pleitesía. Ni todas las criptos del mundo, ni todos los likes de Youtube, van a poder con nuestro compromiso a favor de la mayoría social de este país», ha añadido el presidente del Gobierno.
Tenemos que recuperar el papel que le corresponde a la política.
— Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) February 20, 2026
España demuestra que existe un camino alternativo. Que podemos avanzar hacia una mayor igualdad, con políticas valientes y audaces.
Para que la única desigualdad que persista sea la del tamaño de nuestros sueños. pic.twitter.com/v0KYqvtVTe
En su opinión, son «oligarcas», a los que ha pedido que «cumplan con su obligación, que paguen sus impuestos y que paguen, por cierto, también más a sus trabajadores, porque les está yendo bien» bajo «este régimen comunista chavista que aparentemente vivimos en España desde hace ya siete años», ha ironizado.
El empleo como motor de cohesión social
Otro de los puntos de la estrategia explicada por Sánchez es el fortalecimiento del empleo como motor de la cohesión social y ha insistido en que la española es «la gran economía avanzada que más crece» y que además lo hace redistribuyendo, ya que «el 60 % del crecimiento se va para el bolsillo de los trabajadores y sólo el 40 % para las cuentas del capital».
También ha destacado la importancia de la justicia fiscal y ha apostado por un sistema «que redistribuya la renta y la riqueza», al tiempo que ha destacado medidas ya puestas en marcha en este sentido, como el impuesto a las grandes fortunas, a las tecnológicas o el impuesto sobre entidades financieras, además del impuesto de patrimonio.
El presidente ha calificado de «cifras absolutamente insostenibles, inmorales e indignantes» el hecho de que el 10 % más rico de la población mundial reciba hoy más de la mitad de la renta y acapare el 75 % de la riqueza.
«Hay que solucionarlo», ha sentenciado Sánchez, quien ha recordado que los países más desiguales tienen hasta siete veces más probabilidades de sufrir la erosión de sus instituciones democráticas, es decir, que «una sociedad desigual es mucho menos libre, mucho menos productiva y más infeliz».