Bruselas (EuroEFE).- Representantes de empresas y trabajadores del sector metalúrgico de la Unión Europea (UE) se manifestaron este lunes en Bruselas para pedir a las autoridades comunitarias medidas que garanticen una competencia justa frente a terceros países e incentiven que la producción se mantenga en Europa.
Convocados por la federación Eurometal, un centenar de personas se concentraron frente a la sede de la Comisión Europea, hasta la que llegaron cargando con diez ataúdes para simbolizar la pérdida de capacidad y empleos de la industria comunitaria y acompañados de una decena de camiones que hicieron sonar sus cláxones como llamada de atención a unas instituciones a las que urgieron a actuar.
«Lo que pedimos es justicia, queremos igualdad de condiciones. La industria manufacturera no está pidiendo dinero, subsidios, apoyo financiero; está simplemente pidiendo extender las medidas (de defensa comercial) que son válidas ya para el acero también a los bienes con alto contenido en acero», dijo a EFE el presidente de Eurometal, Alexander Julius.
El sector denuncia que mientras los fabricantes europeos cumplen con altos estándares medioambientales o de información en materia de sostenibilidad y pagan un mayor coste por la energía, buena parte de las importaciones que llegan de terceros países escapan a esos requisitos, incluso en sectores dónde la UE ya aplica salvaguardas comerciales.
Destacan el caso del acero, un metal para el que las importaciones de terceros países ya están sujetas a cuotas de importación, al arancel climático de la UE y a medidas anti-dumping que, sin embargo, no se aplican cuando lo que se importa son productos acabados fabricados a base de acero.
Esto crea una desigualdad de condiciones para las empresas que fabrican en Europa, que deben afrontar unos costes más altos que los competidores que importan productos ya terminados, lo que a su vez alienta que la producción salga de Europa y pone en peligro empleos e inversiones en el continente, según el sector.
«Es una competencia injusta. Los fabricantes europeos no pueden competir en precios con estas importaciones y los países no europeos lo saben y están entrando por las puertas abiertas de la comunidad europea y están matando la competencia en Europa», afirmó Julius.

Esto hace que los fabricantes europeos «tengan que reducir su tamaño, despedir a gente o trasladarse a países no europeos, aunque la mayoría de los empleos no se mueven», añadió el presidente de Eurometal.
Según la organización, que agrupa a asociaciones de los sectores de acero, tubos y metales, las importaciones de derivados críticos de acero se han más que duplicado entre 2010 y 2024, hasta los 8 millones de toneladas, lo que podría tener un impacto sobre los 100.000 empleos directos que crea el comercio de acero y los 13,6 millones de puestos en industrias de la cadena de valor del acero y los metales.
Propuesta de Bruselas sobre el CBAM
La Comisión Europea propuso en 2025 extender el mecanismo de ajuste en frontera (CBAM), por el que grava las importaciones de acero y aluminio -entre otros bienes- procedentes de terceros países con legislaciones ambientales más laxas para aplicarlo también a los productos acabados que contengan estos metales, pero la medida aún está pendiente de negociación entre la Eurocámara y los Estados miembros.
Eurometal reclama, además, que se introduzcan reglas «robustas» para trazar el origen de los productos y obligaciones de transparencia sobre su contenido y que se refuerce el marco de preferencia para los productos ‘made in Europe’ en contrataciones públicas, infraestructuras o defensa, entre otros.









