San Sebastián, 7 sep (EFE).- El lehendakari, Imanol Pradales, ha asegurado este lunes que «la legitimidad de la nueva situación en Euskadi no es fruto del orden constituido en la transición española, sino que hunde sus raíces en la legitimidad histórica que los lehendakaris Agirre y Leizaola custodiaron contra viento y marea».
Legitimidad histórica
«Transmitieron el testigo de la democracia, la justicia social, el autogobierno y la libertad del pueblo vasco», ha dicho Pradales, durante un acto conmemorativo celebrado este lunes en San Sebastián con motivo del 130 aniversario del nacimiento del que fuera lehendakari en el exilio Jesús María de Leizaola.

Leizaola (San Sebastián 1896) fue parlamentario en las Cortes por el PNV durante la Segunda República y, tras la Guerra Civil, miembro del Gobierno Vasco en el exilio de José Antonio Agirre, a quien sucedió tras su fallecimiento.
Agirre y Leizaola
El homenaje celebrado este lunes en la capital guipuzcoana, al que han asistido la presidenta del Parlamento Vasco, Bakartxo Tejeria, y la diputada general de Gipuzkoa, Eider Mendoza, entre otras autoridades, ha tenido lugar en la plaza Euskadi, presidida por una estatua de cuerpo entero en bronce de Leizaola.
En este punto, Pradales ha depositado un ramo de flores, acompañado por dos familiares de Leizaola y en presencia de los exlehendakaris Juan José Ibarretxe e Iñigo Urkullu.
Bizitza osoa eman zion Jesús María de Leizaola Lehendakariak gure Herriaren kausari.
— Imanol Pradales (@Imanol_Pradales) September 7, 2026
El 15 de diciembre de 1979 regresó a Euskadi tras 42 años de largo y duro exilio. Salió con 41 años. Volvió con 83. ¿Hay mayor prueba de amor, defensa y entrega a un País?…
En el acto han estado presentes también dirigentes políticos como el presidente del PNV, Aitor Esteban, y la miembro de EH Bildu Maddalen Iriarte, además del alcalde donostiarra, Jon Insausti, y numerosos miembros del Gobierno Vasco.
Vídeo conmemorativo
Se da la circunstancia de que uno de ellos, el consejero de Salud, Alberto Martínez, ha sido requerido durante el homenaje para atender a una integrante de la banda municipal de txistularis que ha sufrido una indisposición de la que se ha recuperado sin problemas poco después.
El evento ha arrancado pasado el mediodía con la proyección de un vídeo conmemorativo y la intervención de un nieto de Leizaola, tras la que ha tomado la palabra Imanol Pradales, quien ha glosado la figura del homenajeado, de quien ha dicho que fue «plenamente consciente de su misión histórica» de «resistir» en el exilio y de «mantener viva la llama de la legitimidad democrática del Gobierno, porque representaba la voluntad popular y de autogobierno del pueblo vasco».
En esta línea, Pradales ha hecho un llamamiento a los ciudadanos a portar ahora «con dignidad» su «testigo» y trabajar «la libertad responsable, la cultura democrática y la justicia social», para construir una nueva Euskadi y defender su «identidad».
Ha destacado además «tres ejes» en la trayectoria de Leizaola, el primero de ellos caracterizado por «la defensa inquebrantable del humanismo» y «la dignidad de la persona, la paz, la democracia y los derechos humanos, incluso en las circunstancias más adversas».
Institucionalización y progreso
El segundo, ha añadido Pradales, fue «su aportación a la institucionalización, la construcción y el progreso del pueblo vasco desde el ámbito político, cultural y diplomático».
Y el tercero, consistió en una «perseverancia» caracterizada, según ha apuntado, por «una grandeza que se forjó y multiplicó en la adversidad».
En este contexto, ha recordado que durante la Guerra Civil Leizaola «protegió a los más débiles y evitó las represalias contra presos rivales», además de organizar la evacuación de Donostia y Bilbao, mientras que, ya fuera de Euskadi, «ayudó a las personas refugiadas y plantó cara al nazismo».
Diplomacia internacional
«Años después, tocaría todas las puertas de la diplomacia internacional, incluida la vaticana, para evitar las ejecuciones en el Juicio de Burgos», ha recordado Pradales, quien no ha olvidado cómo también «se opuso con firmeza a la violencia de ETA», que en 1976 le envió una carta «acusándole de cobarde y traidor, y convirtiéndole en futuro objetivo de sus acciones armadas».
«Leizaola no se amedrentó ante la amenaza de ETA o de la dictadura franquista y siguió defendiendo día a día la legitimidad del Gobierno Vasco en el exilio hasta el último día», ha recalcado Pradales.
«Resistió y el 15 de diciembre de 1979 regresó por fin a Euskadi. Habían sido 42 años de largo y duro exilio. Salió con 41 años. Volvió con 83. ¿Hay mayor prueba de amor, defensa y entrega a un país?», ha concluido. EFE









