Mérida (EFE).- Las organizaciones agrarias representativas de Extremadura -Asaja-La Unión y UPA-UCE han vuelto este viernes a sacar sus tractores a la carreteras en la primera de las dos protestas convocadas «bajo una misma bandera» contra el acuerdo con Mercorsur o la reforma de la PAC y el incumplimiento de la Ley de la Cadena Alimentaria.
Según los convocantes, han participado 2.500 tractores. La Delegación del Gobierno no ha ofrecido cifras.
Las marchas lentas de los tractores por las carreteras se han desarrollado sin incidencias destacadas en el tráfico, salvo las retenciones que se han producido en la N-430, a la altura del Valdivia, y en la N-432, cerca de Azuaga, en la provincia de Badajoz, y ala entrada a Navalmoral de la Mata (Cáceres).
Los agricultores han cortado la carretera en Valdivia (Badajoz) varias horas.
En total ha habido tres tractoradas en la provincia de Badajoz y dos en la de Cáceres, en puntos como Valdivia, Plasencia, Navalmoral de la Mata y la zona de Tierra de Barros.

Creen que la situación límite del campo empeorará
Las organizaciones quieren poner de manifiesto la «situación límite» en la que, en su opinión, se encuentra el campo por decisiones políticas como el acuerdo con Mercorsur o la reforma de la PAC, que la empeorarán.
Las movilizaciones se desarrollan de forma simultánea en distintos puntos de la región mediante marchas lentas y cortes autorizados, con permisos entre las nueve de la mañana y las nueve de la noche y podrían reunir entre 1.200 y 1.400 tractores, según las estimaciones de los convocantes, que han pedido disculpas a la ciudadanía por las posibles molestias en los desplazamientos.
Recortes en la PAC e incumplimiento de la Ley de Cadena Alimentaria
En Miajadas, el secretario general de UPA-UCE Extremadura, Óscar Llanos, ha alertado de que la negociación de la nueva PAC contempla recortes superiores al 23 por ciento, algo que, a su juicio, supondría el final de muchas explotaciones agrarias en la región.
También ha denunciado el incumplimiento de la Ley de la Cadena Alimentaria, que sigue provocando ventas por debajo de los costes de producción.
Llanos ha puesto como ejemplo la situación del arroz, uno de los cultivos más afectados por los acuerdos comerciales, con la entrada «masiva» de importaciones procedentes de terceros países, lo que ha provocado que los almacenes de las cooperativas estén llenos y sin capacidad de salida al mercado. «O esto cambia o el campo se acaba», ha advertido.
Contra el acuerdo con Mercosur
Por su parte, el coordinador de La Unión Extremadura, Luis Cortés, ha afirmado que el escenario actual es «incluso más grave que en 2023», ya que ahora el principal problema no es la climatología, sino las decisiones políticas.
Cortés, ha alertado de que el acuerdo con Mercosur «hipotecará sectores clave» como la carne o el arroz y ha anunciado nuevas movilizaciones si no hay respuesta institucional.
Las organizaciones agrarias han insistido en que las protestas no solo afectan al sector primario, sino también a los consumidores y al conjunto de la economía regional, y han advertido de que mantendrán la presión mientras no se adopten medidas que garanticen la viabilidad del campo extremeño.

Una «puñalada trapera» para el sector tabaquero
El presidente de Asaja Extremadura, Angel García Blanco, ha advertido este viernes de que la reforma de la Política Agraria Común (PAC) será «una puñada trapera» para el sector tabaquero extremeño, y de que con el acuerdo con Mercosur se va a «infectar» a los consumidores europeos.
Así lo ha dicho en Talayuela (Cáceres), donde ha arrancado una de las cinco tractoradas con las que el campo extremeño ha vuelto a las carreteras y en la que ha precisado que un tabaquero viene cobrando 1.400 euros por hectárea y con la nueva PAC pasará a cobrar 240, lo que va a suponer la desaparición de un cultivo fundamental «para la región, para el Campo Arañuelo y para toda Europa».
Además, ha advertido de las consecuencias de los acuerdos con Mercosur traerán a Europa «alimentos de muy baja calidad, tratados con sustancias prohibidas, con fitosanitarios y que son totalmente nocivos para la salud», ante lo que se necesita «una respuesta importante, no solamente por parte de los agricultores y ganaderos que lógicamente desapareceríamos y perderíamos la soberanía alimentaria».
A su juicio, va a ser muy difícil que subsista la agricultura europea.








