Mérida (EFE).- Un pequeño robot, diseñado para representar a los alumnos ausentes por motivos de tratamiento frente al cáncer, son sus ojos, oídos y voz tanto en clase como en el recreo, lo que permite mantener el vínculo educativo y social.
Esta iniciativa, impulsada por la Federación Española de Familias de Cáncer Infantil (FEFCI), nace con un objetivo que va más allá de garantizar la continuidad académica: preservar el vínculo del niño, niña o adolescente con su aula, sus compañeros, sus profesores y una parte esencial de su vida cotidiana durante la enfermedad.
Se trata de ‘robots de telepresencia AV1’ que permiten al alumnado que, debido a su situación de salud debe permanecer durante períodos prolongados en su domicilio o en el hospital, conectarse con su aula, seguir las clases, participar en determinadas actividades e interactuar con sus compañeros y profesores en tiempo real mediante una conexión segura.
Herramienta educativa y social
Esta herramienta «educativa y social», como así la ha definido la presidenta de FEFCI, Verónica Ortiz, en una entrevista a EFE, ofrece también una «doble dirección», pues, más allá de que el niño o niña afectado de cáncer pueda mantener el citado vinculo educativo y social, al resto del alumnado le permite conocer los motivos por los que su compañero o compañera no acude al aula, su estado anímico y dialogar sobre temas propios de la edad.
«Lo cuentan y lo aceptan con naturalidad, mucho mejor que los adultos, donde aún existe mucho tabú» sobre el cáncer, ha dicho Ortiz. «Ellos -los niños- son los que mejor se adaptan» a esta herramienta, ha incidido.
En concreto, estos ‘robots de telepresencia AV1’, de pequeño tamaño y fáciles de transportar, se sitúan en las aulas. A través de dispositivos de imagen y sonido incorporados, los menores ausentes por motivos de tratamiento frente al cáncer pueden interactuar con el profesor y sus compañeros a través de un tablet.
Durante la infancia y la adolescencia, el colegio representa «mucho más que un lugar de aprendizaje; es también un espacio de socialización, relaciones, desarrollo personal y pertenencia».
De hecho, según ha destacado, es muy importante mantener ese vínculo con el aula y sus compañeros al objeto de reducir «el aislamiento e incluso la ansiedad, y favorecer la continuidad educativa, emocional y social del menor».
«No hablamos únicamente de seguir una clase: hablamos de continuar viendo a sus compañeros, participar, sentirse parte de su grupo y mantener ese vínculo con su vida cotidiana”, ha expuesto Ortiz.
Sencillo e intuitivo
«Es súper sencillo e intuitivo», ha destacado la presidenta de la FEFCI, quien, no obstante, remarca un apunte importante: «el robot no sustituye al niño».
De momento, Extremadura contará con dos de estos robots que permitirán a dos menores con cáncer continuar conectados con sus centros educativos -un colegio y un instituto- durante los períodos en los que no puedan asistir presencialmente a clase.
Esta iniciativa es posible gracias a la colaboración entre FEFCI, la Asociación Oncológica de Extremadura (AOEX), No Isolation y la Fundación STEM con ZOE, junto con la Consejería de Educación y Formación Profesional de la Junta de Extremadura.
La puesta en marcha del ‘Proyecto ZOE’, como así se denomina, en Extremadura ha sido formalizada este viernes entre la FEFCI y la Consejería de Educación de Extremadura.
Para el Gobierno extremeño, «avanzar hacia una educación más inclusiva constituye una prioridad» con el objetivo de garantizar que todo el alumnado pueda ejercer su derecho a la educación y disponga de las mismas oportunidades, independientemente de sus circunstancias personales o de salud.
«La incorporación de soluciones tecnológicas como las que plantea el Proyecto ZOE refuerza la apuesta por un modelo educativo más accesible, innovador y adaptado a las necesidades de cada alumno», han informado fuentes del Ejecutivo regional.










