LA ZARZA (BADAJOZ), 16/09/2026.- El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, durante su visita a La Zarza para participar en un acto de recuerdo a los miles de extremeños que emigraron a Cataluña entre 1960 y 1980, en la denominada 'diáspora extremeña', un evento enmarcado en la celebración de la Diada fuera de esta comunidad autónoma. EFE/ Ana Picón
LA ZARZA (BADAJOZ), 16/09/2026.- El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, durante su visita a La Zarza para participar en un acto de recuerdo a los miles de extremeños que emigraron a Cataluña entre 1960 y 1980, en la denominada 'diáspora extremeña', un evento enmarcado en la celebración de la Diada fuera de esta comunidad autónoma. EFE/ Ana Picón

La emigración extremeña a Cataluña: vínculos, recuerdos y política

La Zarza (Badajoz), 16 sep (EFE).- La gran escultura de bronce de un emigrante de pie, con la vista hacia su pueblo y la maleta en la mano, ubicada en la Zarza (Badajoz), ha sido el escenario para rendir homenaje a los miles de extremeños que emigraron a Cataluña, y que, en palabras del presidente de la Generalitat, Salvador Illa, «construyeron la Cataluña que hoy tenemos» y que ha apelado a «reforzar vínculos».

El acto está incluido dentro de la agenda de la visita institucional del presidente catalán a Extremadura, con motivo de la celebración de la Diada en Extremadura.

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Homenaje

«Son los emigrantes, más de 100.000 procedentes de Extremadura, los que han construido la Cataluña que hoy tenemos», ha destacado Illa, que agradece en este acto a la «gente trabajadora, gente esforzada, a la que nadie le ha regalado nada, que vino a ganarse una vida y a desarrollar su proyecto vital en Cataluña».

Entre los años 1960 y 1980 fueron cerca de 520.000 extremeños los que emigraron a zonas industrializadas, entre ellas Cataluña, región a la que marcharon unos 120.000 ciudadanos, según datos de la Fundación Cultura y Estudios de CCOO de Extremadura.

Según Illa, la emigración «no es un plato de buen gusto, se hace muchas veces por necesidad» y ha explicado que la decisión de trasladar este año la celebración de la Diada a Extremadura responde a la voluntad de «compartir, explicar y enseñar esa Cataluña abierta, inclusiva y solidaria».

Vínculo

En su intervención ha pedido mirar «a los que abandonaron su tierra para comprender las migraciones actuales» y a pensar «cómo nos recibieron a nosotros como emigrados, cómo queríamos ser recibidos y cómo necesitábamos que nos acogiesen».

Para Illa, «cuando uno emigra ve interpelada su identidad, hay un esfuerzo de integración al territorio, a la ciudad y al barrio que te acogen, pero también está de dónde eres».
«Las identidades no son excluyentes. Uno puede ser catalán y extremeño», ha afirmado el presidente de la Generalitat, que ha reivindicado la importancia de reforzar los vínculos entre territorios.

Testimonios

Taleguitas menudas y anhelos mojados en tristeza acompañaron a miles de extremeños en su viaje a Cataluña en búsqueda de oportunidades. Sentados en algunos bancos de La Zarza (Badajoz), donde este miércoles se les ha rendido un homenaje, han recordado aquella diáspora de pico y pala.

“Cataluña es emigrante, nosotros la levantamos”, sostiene uno de estos vecinos, albañil de profesión.

«Cataluña -añade mirando a un conocido- siempre ha necesitado mucha mano de obra, no solo de Extremadura, sino de Andalucía, y ahora de gente de fuera de España… hay mucho chino, sudamericano y marroquí». «¿Sabes por qué?», le pregunta.

«El catalán es un pueblo acogedor”, se responde Manuel Segura, quien se fue con 17 años a Montmeló (Barcelona) y allí formó su familia, aunque vuelve todos los años de vacaciones con su mujer Manuela Bermejo, que también se marchó «para allá» cuando tenía 11 años después de que su padre encontrara trabajo.

En 1963, con 18 años, Antonio Donoso decidió hacer lo mismo que estaban haciendo muchos extremeños. «Aquí no había faena”, cuenta con tristeza. Un día, él y cuatro amigos más dejaron su pueblo, «nuestras raíces, nuestra vida», y se marcharon a Gerona.

Pico y pala

Rápidamente, les dieron pala y pico en el sector de la construcción. «Había mucho trabajo y, además -afirma con orgullo- nos querían mucho, pues trabajábamos bien y dábamos el callo”.

Sentado a su lado en uno de los bancos de este municipio de unos 4.000 habitantes, está Miguel Barrante, que cuenta su marcha a Barcelona con 20 años de edad para trabajar, también como peón de albañil, antes de continuar su periplo migratorio hacia Alemania.

Hoy, con 82 años, recuerda que “la mitad del pueblo se fue a Cataluña», donde muchos siguen viviendo. De hecho, la mitad de su familia sigue allí.

Aquella emigración, marcada por la tristeza y la esperanza, dejó redes familiares que todavía permanecen: hermanos, cuñados, primos, hijos y nietos repartidos entre Extremadura y Cataluña.

Algunos volvieron y otros se quedaron, como Carmen Espinosa, que se marchó a Barcelona en 1974 y allí «he construido toda mi vida», aunque cada año regresa a La Zarza durante las vacaciones.

“Soy catalana ya, tengo allí a mis hijos y nietos, pero me gustan los dos lados”, confiesa. Recuerda -con ojos aguados- a las amigas con las que compartió aquella marcha y con las que, décadas después, aún mantiene el vínculo.
Y es que medio siglo después, las maletas siguen yendo y viniendo entre La Zarza y Cataluña porque cambiaron los años y las generaciones, pero no los lazos que siguen cosiendo estas dos tierras.

Política

Ya en Mérida, Illa ha sido recibido por la presidenta de la Junta de Extremadura, María Guardiola. Ambos han mantenido una reunión de unos 45 minutos, tras la cual no ha habido declaraciones a la prensa.

Guardiola le ha trasladado los motivos del rechazo de Extremadura al nuevo sistema de financiación autonómica propuesto por el Gobierno de España.

«El diálogo y la lealtad institucional son más necesarios que nunca», ha comentado Guardiola en su perfil de la red social X tras reunirse con Illa. Por ello, le ha trasladado el rechazo de Extremadura al nuevo sistema de financiación autonómica, según ha señalado Guardiola.

«El objetivo es que no vuelva a repetirse una emigración obligada por falta de oportunidades. Y para ello necesitamos un sistema que tenga en cuenta el verdadero coste de la prestación de servicios fundamentales en Extremadura. Queremos una España unida y cohesionada», ha recalcado.

Por otro lado, ha agradecido a Illa «su amabilidad y el reconocimiento a los extremeños que se fueron a Cataluña para ayudar a levantarla con sus brazos y su dignidad». EFE