Vista del castillo de La Palma. EFE/Kiko Delgado

El castillo de La Palma, hotel de lujo que no llega: el ocaso de la joya que acogió a Tejero tras el 23-F

Raúl Salgado |

Mugardos (A Coruña) (EFE).- Distinguido desde 1994 como Bien de Interés Cultural y ubicado en la costa de Mugardos (A Coruña), el castillo de La Palma permanece, habitualmente, más alejado de las miradas o visitas de curiosos que su otro gran hermano, el de San Felipe, en la otra orilla de la brillante entrada a la ría de Ferrol.

Una joya patrimonial que perteneció a las Fuerzas Armadas y ahora languidece por el paso del tiempo y la ausencia de medidas para frenar su deterioro.

Tiene dueños y un proyecto, apartado del foco público desde hace tiempo, para convertir la fortaleza que albergó a reclusos como Antonio Tejero, tras el intento de golpe de Estado del 23-F, en un hotel de lujo.

La protesta de Tejero

La desclasificación de la documentación vinculada con la asonada ha permitido comprobar que la defensa del teniente coronel de la Guardia Civil protestó por su traslado al entonces penal militar, a más de 600 kilómetros de distancia de Madrid.

Allí acabó, según criticó, en una «celda llena de humedad» cuando estaba enfermo, con reuma y anemia, para poner el acento en lo alejado del enclave como origen de una «evidente indefensión».

Vista del castillo de La Palma.
Vista del castillo de La Palma. EFE/Kiko Delgado

A pocos minutos por carretera de Ferrol, una de las principales plazas militares españolas, su estancia en La Palma no pasó desapercibida para los locales y los centenares de foráneos que organizaron viajes para verlo, algo sencillo en un recinto sin demasiados protocolos de acceso y en el que el condenado podía pasear con calma.

Los abogados de Tejero, como recoge la prensa de la época, se afanaron en desmentir banquetes con marisco desde su llegada, dos meses después del 23-F, a una lejana elección justificada, precisamente, para evitar aglomeraciones, pero las hubo y las entradas de visitantes en el comercio local para comprarle obsequios fueron diarias.

Presente del castillo

La construcción del castillo parte de una orden real de Felipe II en 1597 y se enmarcó en los planes de la Corona para el entramado defensivo de una de las grandes bases de la Armada, la de Ferrol, pero su pasado brillante queda en 2026 oculto bajo el manto de la incertidumbre sobre su futuro.

Fue adquirido en 2002 por un grupo inversor, que desembolsó 3,3 millones de euros en una subasta pública convocada por el Ministerio de Defensa y anunció su pretensión de habilitar un hotel de lujo en la fortaleza, noticia que saludó el entonces alcalde, el socialista Ramón Toimil.

Vista del castillo de La Palma.
Vista del castillo de La Palma. EFE/Kiko Delgado

El plan inicial apuntó a cerca de 80 habitaciones, spa y áreas para congresos en sus más de 29.000 metros cuadrados, pero ni siquiera las modificaciones aprobadas por el Gobierno central para facilitar su actividad en plena línea de costa han despertado el documento del letargo.

La inversión, en todo caso, no es menor: el Ayuntamiento de Mugardos la cifró hace poco más de cuatro años en unos 25 millones de euros, posible con el respaldo de un grupo formado inicialmente por las sociedades Diana Grandes Hoteles, Invertaresa y Maxi Logistic.

Incumplimientos y perspectivas de futuro

En una villa de profunda e histórica tradición de partidos de izquierdas, Juan Domingo de Deus, del PP, es alcalde en minoría en una corporación sobre la que cada mandato sobrevuela la posibilidad de una moción de censura.

Reconoce a EFE que desconoce movimientos recientes por parte de los propietarios, inmersos en los últimos años en cambios internos para dirigir el proyecto, y lamenta no haber recibido contacto alguno.

«No volví a saber nada», dice el regidor, que detalla que el programa de visitas no se cumple por desinterés de los dueños, que no «quisieron» asumir un informe sobre la seguridad pertinente en esos recorridos: «No vamos a gastar dinero en un inmueble privado; no hubo buena sintonía».

La pelota está en el tejado de la Xunta de Galicia para que se «haga cumplir» la exigencia de apertura del castillo durante un mínimo de días del año, pero ni de ese extremo ni de la conversión en hotel constan novedades en el consistorio.

El balance de la oposición

La portavoz del BNG, Verónica Fernández Varela, critica que se acumulen ya «tres años sin visitas, están incumpliendo la normativa de los BIC», y apunta a la denominación legal de los propietarios, Castillo de La Palma Mugardos S. A., encabezada por Juan Muñoz Quesada y Francisco de Borja Sánchez Campos.

«Cada vez se deteriora más, todos los años rompen el candado y entran a robar», afirma a EFE la edil, que recuerda que en 2024 salió adelante una moción de Esquerda Unida para recuperar el complejo con respaldo del Gobierno e integrarlo en la red de Paradores, pero ha caído en el olvido.

Vista del castillo de La Palma.
Vista del castillo de La Palma. EFE/Kiko Delgado

La concejala admite que se está «insistiendo continuamente» para desbloquear acciones de cara a poner en valor el fortín y que la Xunta «confirma el incumplimiento del régimen de visitas, pero no está sucediendo nada más».

Desde Esquerda Unida, su líder en el Ayuntamiento, Lola González Lorenzo, manifiesta que el castillo «no se cae porque es de piedra» y afea que no se hayan concretado medidas por parte de aquellos «empresarios que dijeron que iban a hacer algo».

José Ángel Martínez Bardanca, del PSOE mugardés, expresa que los dueños «si quisieran, podrían hacer las obras» necesarias, pero dice que está «abandonado y fue desvalijado en su momento, desde que el Ejército lo dejó sin guardia».

Abrió con éxito de público hasta 2022 como reclamo turístico en verano, pero después no se repitió; «está muy descuidado, la maleza se está apropiando de todo y para abrir necesita primero algún tipo de mantenimiento, pero no veo movimientos».

Desliza que la Diputación de A Coruña «mostró interés» por su titularidad o una cesión o alternativa semejante para dedicarlo a «temas culturales», pero la realidad es una y es tozuda: uno de los grandes enclaves paisajísticos y del legado histórico de la ría de Ferrol ve peligrar el futuro brillante que merece.