José Carlos Rodríguez I
Santiago de Compostela (EFE).- La asesora lingüística y traductora Rosa Moledo no busca «el gallego perfecto», sino conseguir «verdad y credibilidad». Su trabajo parte del texto en doblajes y traducciones y se extiende a los rodajes de series como ‘Fariña’, ‘Mareas vivas’ o ‘El caso Asunta’, donde asesora los actores y actrices para «sonar como gallegos».
«El audiovisual gallego ha crecido muchísimo en el número de producciones. Pero hablamos del audiovisual gallego, no del audiovisual en gallego. El audiovisual en gallego más que evolucionar ha involucionado en los últimos años», asegura Moledo (Mazaricos, 1969) en una entrevista con EFE con motivo del premio de Honra Fernando Rey que la Academia Galega do Audiovisual ha decidido concederle este año y que recogerá el sábado en la Gala de los Mestre Mateo.
Moledo dice recibir el premio con «sorpresa» y también «incredulidad», consciente de que en el sector «mucha gente lo merece». Pero sobre todo se siente «agradecida» por el hecho de dignificar y dar visibilidad a un trabajo «que no está delante de las cámaras» y que pone «la lengua en el centro».
«Valorar la competencia lingüística, el idioma, nuestra lengua, es algo que debería hacerse más. La palabra es fundamental tanto en el audiovisual como en las artes escénicas y no siempre se pone en el centro», advierte.
Ella, sin embargo, lo lleva haciendo durante más de 30 años, con una carrera en cine, teatro y televisión en la que ha demostrado «un compromiso firme con la lengua y la cultura del país», constituyendo «un ejemplo para generaciones presentes y futuras», motivos de sobra por los que la Academia decide otorgarle el premio especial.
La elección de Moledo se debe a su «labor constante y rigurosa» en el ámbito audiovisual, en el que ha contribuido de forma decisiva a la dignificación y difusión del gallego a través de la traducción, revisión y corrección de textos teatrales o guiones y a su trabajo como asesora y supervisora lingüística en sesiones de doblaje y en rodajes de ficción y programas de entretenimiento.
Comienzos en telenovela
Según cuenta, todo comenzó «por casualidad».
Amante de los idiomas, Moledo no quería dedicarse a algo teórico, por lo que descartó estudiar Filología y siempre orientó su carrera hacia la traducción.
En un momento en el que aún no existía esa carrera en Galicia, optó por realizar cursos en la Escuela de Idiomas, donde hizo contactos y poco a poco se metió en el mundo de la traducción de películas.
«Empecé traduciendo telenovelas venezolanas al gallego. Ya más tarde llegó la Facultad de Traducción a Vigo y me matriculé, pero justo un estudio de doblaje contactó conmigo y comencé a trabajar a la vez», rememora.
Al poco tiempo, le propusieron asistir a las sesiones de doblaje para asesorar y corregir a los actores y actrices. Cuenta que fue como «un experimento», porque por aquel entonces «no existía esa figura» y no había nadie que formara en eso.
Títulos como ‘Los lunes al sol’, ‘El lápiz del carpintero’, ‘Celda 211’ o ‘Los fenómenos’ son algunos de los trabajos de traducción y adaptación lingüística en los que Moledo ha participado, a los que se suma el asesoramiento y supervisión en sesiones de doblaje y rodajes en producciones como ‘Mareas Vivas’, ‘A familia Pita’, ‘Fariña’, ‘El caso Asunta’ o la reciente ‘Rondallas’.
Además, es también asesora lingüística del Centro Dramático Galego, donde coordina y revisa los textos de las producciones para su publicación.
«No es solo traducir, sino darle una idiosincrasia, traer el texto a referentes propios. En definitiva, adaptarlo a una cultura determinada», comenta.
‘Fariña’, «un antes y un después»
En relación al acento de los intérpretes, considera que la música es «lo fundamental», porque el léxico «siempre puede aprenderse».
«Hay gente con mejor oído o con más capacidad, pero con esfuerzo se consigue», explica la lingüista, que añade que no solo trabaja con actores o actrices no gallegos, sino también con algunos que a pesar de que son gallegos han perdido el acento por diferentes razones.
«En muchos casos el gallego no es su idioma materno. Nacer en Galicia y vivir en Galicia no es garantía de hablar bien gallego y además existen diferentes variedades dialectales», señala y pone como ejemplo el caso de ‘Mareas vivas’, una serie «muy especial» con un gran compromiso lingüístico.
No obstante, la que marcó «un antes y un después» fue ‘Fariña’, en la que tuvo que ayudar a actores gallegos a «recuperar» su acento, ya que a muchos intérpretes cuando se iban a Madrid «los machacaban» para usar el «neutro».
«Cada vez sucede menos, pero aún sigo viendo anuncios en los que dicen que enseñan español neutro, algo que no existe. No creo que esté superado del todo, pero sí que hemos avanzado bastante en el sentido de entender que cada lengua tiene sus particularidades y que la diversidad de acentos es riqueza», apunta.

Trabajo de inmersión
Ahora bien, si hay un trabajo que ha dado que hablar es el de Candela Peña y su interpretación de Rosario Porto en ‘El caso Asunta’: «En ese caso había documentación y como Candela es una crack no fue muy complicado. Rosario tenía una forma de hablar muy específica y Candela se empapó e hizo mucho trabajo por su cuenta porque tenía una referencia real», cuenta.
El compromiso de muchos actores con la lengua les ha llevado incluso hasta a pasar semanas con Moledo en su casa para empaparse de la cultura y hacer una inmersión «lingüística y paisajística», con el objetivo de «generar referentes que te ayuden a construir el personaje».
Como ejemplos, Diego Garisa, para su papel en la película ‘Cariñena, vino del mar’ u Óscar Casas para su rol en ‘Me has robado el corazón’.
«Todo va unido a la lengua. No es solo que lo pronuncies bien, que tengas una buena dicción o que el gallego sea o no correcto. Es una cuestión de credibilidad», sentencia Moledo. EFE