Palma (EFE).- El Palacio de la Almudaina de Palma, uno de los enclaves patrimoniales más significativos de Baleares que cada año recibe a unas 250.000 personas, se encuentra inmerso en un proyecto de transformación que incluirá un nuevo recorrido museográfico y la apertura de un espacio hasta ahora reservado: el Palacio de la Reina.
Así lo ha detallado este jueves el director de Inmuebles y Medio Natural de Patrimonio Nacional, Luis Pérez de Prada, en una visita para dar a conocer la evolución de los trabajos que se llevan a cabo en este palacio del siglo XIV y que refleja los estilos artísticos que se han sucedido a lo largo de la historia en la isla.
La intervención integral en el Palacio de la Almudaina, residencia oficial de los Reyes durante sus estancias en Mallorca, está impulsada por Patrimonio Nacional y cuenta con una inversión de 2.325.600 euros, financiados con fondos europeos del Plan de Recuperación.

Pérez de Prada ha recordado que por financiarse con fondos europeos las obras deben estar finalizadas el próximo 30 de junio, si bien no ha podido precisar la fecha de reapertura del Palacio de la Almudaina, que cerró sus puertas el pasado enero para llevar a cabo los trabajos de renovación.
Como ha comentado, el objetivo es transformar la experiencia del visitante mediante un nuevo relato histórico, mejoras en eficiencia energética y la recuperación de espacios hasta ahora inaccesibles para el público.
Acceder a las salas de la reina
La principal novedad es la incorporación al recorrido del Palacio de la Reina, un conjunto de estancias históricamente diferenciadas de las del monarca y que hasta hace pocos años estaban ocupadas por la Comandancia General de Baleares.
Gracias a un convenio con el Ministerio de Defensa, estos espacios han sido recuperados y se integrarán en la visita.
Estas dependencias permiten entender la organización de los palacios medievales, donde el rey y la reina disponían de áreas diferenciadas, cada una con su propia capilla, ha explicado.
La ambientación actual de estas salas no responde a su estado medieval original, sino a intervenciones posteriores, sobre todo de finales del XIX, coincidiendo con la visita de Isabel II, y principios del XX, durante el reinado de Alfonso XIII.
En la zona del Palacio de la Reina, un espacio decorado en la época de los Borbones, se ha eliminado el mármol negro del suelo y se ha optado por la piedra de Santanyí.
También se han reducido las molduras, se repondrán las telas en el Salón del Trono y se mantendrán los techos anteriores y unas lámparas que en su día fueron de las primeras instalaciones eléctricas de España.

La intervención, ha remarcado el director, no se limita a una rehabilitación física de La Almudaina, sino que plantea «una transformación de excelencia» que afecta tanto a la estructura funcional del conjunto como a la forma en que se interpreta la historia del palacio, ubicado en un lugar «privilegiado» de Palma.
El nuevo recorrido permitirá comprender la evolución histórica del palacio desde sus orígenes, vinculados al nacimiento de Palma, hasta la actualidad. La propuesta incluirá pantallas audiovisuales, vitrinas expositivas y maquetas táctiles para facilitar la experiencia.
El itinerario seguirá una lógica cronológica que abarca las distintas etapas históricas: desde la época romana, pasando por el periodo musulmán -cuando el edificio funcionó como alcázar-, hasta su transformación en residencia de los reinos cristianos.
Otro de los pilares de la reforma es la creación de un nuevo centro de recepción de visitantes, más amplio y organizado. Hasta ahora, el acceso al palacio concentraba en un espacio reducido el control de seguridad, la venta de entradas y la tienda. Con la nueva distribución, estas funciones se separan y se amplían para mejorar la circulación y la comodidad del visitante.
Este jueves, representantes de Patrimonio Nacional y la Fundación Axa han firmado un convenio para restaurar tres tapices históricos del Palacio. El acuerdo permitirá intervenir en tres piezas de la serie ‘Historia del emperador Octavio’, tejidas en lana y seda en Bruselas en el siglo XVI.