Un vendedor ambulante en la explanada de la catedral de Palma este viernes
Un vendedor ambulante en la explanada de la catedral de Palma este viernes. EFE/ Cati Cladera

La guerra a la venta ambulante saca de las calles de Palma 100.000 productos ilegales

Susana López Lamata |

Palma (EFE).- Gorras, camisetas de fútbol, pulseras, abanicos, gafas de sol, imanes para la nevera, bolsos y hasta garrafas de mojito y botellitas de óxido nitroso. Más de 100.000 artículos, toneladas de material, han sido decomisados por la policía este verano a vendedores ambulantes en Palma para tratar de poner coto a una actividad ilegal dañina para el comercio y peligrosa para la salud.

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«Erradicar este problema es muy difícil, pero al menos de esta manera se le pone un límite a todo este tinglado», destaca el vicepresidente de la patronal del comercio Afedeco, Pedro Miró, que alaba el esfuerzo policial de esta temporada en declaraciones a EFE.

Si el balance parcial del Ayuntamiento de Palma hasta agosto indica que se ha intervenido 100.000 artículos, solo en una decena de las grandes operaciones policiales desde mayo han sido requisados más de 22.000.

Un vendedor ambulante en la explanada de la catedral de Palma este viernes.
Un vendedor ambulante en la explanada de la catedral de Palma este viernes. EFE/ Cati Cladera

Buena parte de las intervenciones contra el llamado ‘top manta’ las ha realizado la Unidad de Seguridad Turística (Setur), creada especialmente para la temporada alta, que opera desde el 11 de mayo al 31 de octubre y cuenta con 90 agentes fijos de la Policía Local.

Miró recalca que este verano han realizado «una labor encomiable y han requisado bastante mercancía, en acciones que han sido complicadas», señala en alusión a algunos altercados con agresiones a agentes y daños en vehículos.

Las primeras detenciones de vendedores ambulantes por atentado y resistencia a la autoridad fueron a principios de junio, en una operación policial contra 11 puntos de venta ambulante en la Playa de Palma y la zona de s’Hort del Rei.

«Es una economía sumergida que hay que erradicar porque todos los demás, vendedores y compradores, pagamos impuestos, y ellos evaden estas obligaciones», subraya el vicepresidente de Afedeco. «Además, los productos no pasan los controles pertinentes, ni aduanas, ni tienen registro de la Unión Europea y son muy peligrosos», advierte.

En la playa y en el centro

La venta ambulante fue uno de los objetivos de la policía desde antes de que empezara la temporada. El 15 de mayo, una operación conjunta de la Policía Local de Palma y la Nacional daba el pistoletazo de salida con la intervención de más de 2.600 artículos a plena luz del día, en la calle Pare Bartomeu Salvà y la carretera del Arenal.

Un vendedor ambulante en la explanada de la catedral de Palma este viernes.
Un vendedor ambulante en la explanada de la catedral de Palma este viernes. EFE/ Cati Cladera

Entre el 20 y el 21 de mayo, dos dispositivos más de la Policía Local, esta vez por la noche, permitieron requisar un millar de bebidas alcohólicas en la Playa de Palma, según los datos recopilados por Efe.

Días después, una patrulla paró a un ciclista que circulaba por la calle Llaüt con evidente riesgo para la seguridad vial, con dos bolsas de gran tamaño y una mochila a cuestas. Acabaron interviniéndole 76 prendas de ropa deportiva ilegal.

Aunque esta zona turística es el principal foco de venta ambulante de Palma, el comercio clandestino se extiende también «a los alrededores de la Catedral y el centro de Palma, la plaza Mayor y la calle Sant Miquel», señala el comerciante.

Sangría y mojitos en la orilla

La policía también ha actuado contra la venta no autorizada de alcohol y de otras bebidas a pie de arena y además ha detenido a algunos vendedores ambulantes sorprendidos trapicheando.

Entre las numerosas actuaciones, el 1 de julio fueron intervenidos 1.200 artículos y bebidas en distintas playas de la ciudad; el 3 de julio decomisaron otros 630 productos ilegales, entre ellos bebidas en envases de cristal, prohibidos en la zona de baño, y combinados de licores ya preparados; y el 9 de julio actuaron de forma simultánea 70 policías locales y nacionales que identificaron a 12 vendedores de madrugada.

Hasta el 13 de julio, ya iban 30 operaciones específicas contra la venta ambulante ilegal, se habían iniciado 2.101 actas y decomisado 8 toneladas de material.

También ha habido intervenciones contra el fraude comercial, como un «macrodispositivo» que inspeccionó 21 comercios de la Playa de Palma y se saldó con 5.723 productos falsificados intervenidos y 21 investigados por delitos contra la propiedad industrial.

Un vendedor ambulante en la playa de Palma este viernes
Un vendedor ambulante en la playa de Palma este viernes. EFE/ Cati Cladera

El 17 de julio identificaron a otros 41 vendedores ambulantes e incautaron material como para llenar cinco contenedores de residuos y lo requisado el 22 de julio podría haber llenado otros seis.

Agosto comenzó con la intervención de 2.689 gafas, bolsos y carteras desplegados en mantas en s’Hort del Rei. En cuestión de pocos días requisaron otros 3.970 artículos en el centro de la ciudad y en la Playa de Palma, 3.070 más en el Parc de la Mar, 2.677 productos entre la calle Sant Miquel y Dalt Murada y otros 4.190 en tres dispositivos que repitieron la vigilancia en s’Hort del Rei, Dalt de la Murada y Parc de la Mar.

Solo en la Playa de Palma, de mayo a agosto, las actuaciones contra la venta ambulante ilegal han sumado 2.243 actas frente a las 1.200 registradas durante toda la campaña de verano de 2025, en 88 operaciones específicas con las que se han retirado de las calles cerca de 100.000 productos.

La actuación policial más reciente contra la venta ambulante ilegal fue el miércoles pasado en Son Gotleu, lejos de las zonas habituales para este tipo de oferta orientada a los turistas. En este caso la Policía Local desmanteló un mercadillo ilegal que habían montado en la confluencia de las calles Indalecio Prieto y Santa Florentina. El 15 de junio, ya habían desbaratado otro mercadillo informal de segunda mano en la barriada, tras quejas vecinales.