Imagen de archivo de una habitación infantil ordenada. EFE/Paco Campos

Cuando el hábito de ordenar se convierte en obsesión: pide ayuda psicológica

Rebeca Palacios
Logroño, (EFE).- Cuando el hábito de ordenar una casa se convierte en una obsesión por alcanzar la perfección puede derivar en un problema psicológico como un trastorno obsesivo, ha alertado a EFE la psicóloga clínica María Pilar Berzosa.

Esta profesora del grado en Psicología General Sanitaria de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) ha reflexionado sobre los límites del orden y la limpieza y la posibilidad de desarrollar una patología mental.

La consultora japonesa Marie Kondo, conocida mundialmente por su método de organización KonMari, ha reconocido recientemente que, tras su tercer hijo, se siente incapaz de mantener su casa en perfecto estado, según los consejos de su libro superventas “La magia del orden”.

La gurú del orden ha asumido que tener una casa ordenada “ya no es su prioridad” y en un nuevo libro detalla su método “kurashi” para enseñar otra forma de pasar el tiempo. “No inventa nada, pero lo vende muy bien”, ha indicado Berzosa.

Trastorno obsesivo

El confinamiento de la primavera de 2020 por la pandemia de covid-19 obligó a la población a quedarse encerrada en su casa con mucho tiempo libre, por lo que muchas personas optaron por ordenar sus viviendas.

Imagen de archivo de un empleado teletrabajando durante el confinamiento. EFE/ Enric Fontcuberta

Sin embargo, ha detallado, solo aquellos con rasgos previos de una personalidad más “insegura” llegaron a obsesionarse con el orden y desarrollar un trastorno obsesivo compulsivo (TOC).

“Algunas personas solo encuentran su seguridad teniendo sus cosas muy ordenadas y limpias. Necesitan ver su espacio excelente, porque quizás su infancia no fue excelente. Cuando el orden ya no es algo saludable, y genera infelicidad y perturbación, hay un problema”, ha explicado.

Esta línea entre lo normal y lo obsesivo puede ser “muy fina” en las personas con “mucha inseguridad o ansiedad”, ha apuntado, o que hayan tenido que vivir con “patrones excesivamente estrictos” durante su infancia.

Esta psicóloga, con consulta presencial en Jerez de la Frontera (Cádiz) y atención también telemática, ha subrayado que un TOC por la limpieza y el orden es una de las patologías que “genera mayor sufrimiento” en quien la padece.

“Cuando una persona se siente más vulnerable en un momento determinado, porque está perdida, no tiene aficiones y no sabe qué hacer con su vida es más fácil caer en un trastorno obsesivo así”, pero, ha puntualizado, “tiene que haber cierta predisposición”.

Así, las personas que han vivido solas durante muchos años, con una tendencia a ser muy ordenadas y estrictas, en el sentido de no tolerar que les cambien de sitio un objeto, tienen más posibilidades de llegar a desarrollar un TOC.

Imagen de archivo de una consulta médica. EFE/Quique García

Orden externo para mejorar el cerebro


“Ser ordenado tiene más cosas buenas que ser desordenado. El orden es uno de los hábitos que se debe inculcar desde la infancia para que el cerebro funcione mejor, tanto a nivel pragmático, como emocional”, ha subrayado.

Cuando se tiene un orden externo bien establecido, como los niños que recogen sus juguetes y ordenan su cuarto, ha explicado, el cerebro va adquiriendo habilidades para gestionar el orden interno, que es “imprescindible” para organizarse los tiempos, establecer prioridades y tomar decisiones.

Una persona es ordenada o desordenada en función de la manera en la que se le hayan inculcado esos hábitos y en sus características propias, como la cultura en la que ha crecido, ha matizado esta psicóloga.

En el caso de las personas que son “un poco tiquismiquis” con la limpieza y el orden, puede haber “disparadores” que provoquen “pasar esa línea” entre lo normal y lo obsesivo.

Entre estas circunstancias, ha citado un duelo por un fallecimiento, una crisis personal, una separación sentimental o una situación que afecte mucho a la persona y le obligue a buscar algo a lo que “aferrarse”.

“Sin embargo, este cambio no se produce de la noche a la mañana. Es la misma situación, en el ámbito contrario, de la persona que sufre el síndrome de Diógenes y acumula muchos enseres: su mente fragua una patología hasta que se le va de las manos”, ha constatado esta experta.

Berzosa ha concluido que es “imprescindible” ser una persona ordenada, pero hay que ser “consciente” si este hábito “quita la felicidad cuando las cosas no están colocadas como uno quiere”. EFE