Logroño (EFE).- Una de las hermanas de la mujer que apareció muerta en su domicilio de Logroño en 2020 ha declarado este miércoles que le dijo que estaba “decidida a separarse” de su marido, a quien acusan de ser el presunto autor de su asesinato, porque “no aguantaba más” la situación conyugal y le contó: “No estoy viviendo y quiero vivir”.
Esta mujer ha testificado en el juicio con tribunal popular que se celebra en la Audiencia de La Rioja, en el que el marido de la víctima está procesado como presunto autor de un delito de asesinato con alevosía y razón de género.
Por ello, el fiscal y la acusación particular, que representa a los ocho hermanos de la fallecida, reclaman 22 años de cárcel a este hombre, mientras que la defensa pide su absolución, por considerar que no está implicado en los hechos.

«No hacía vida de matrimonio»
Esta hermana de la víctima ha relatado que, en las conversaciones que mantenían, el principal tema era el marido, porque la fallecida le contaba que “él no hacía vida de matrimonio en casa, hacía su vida, iba y venía, ella volvía de trabajar y él no había regresado aún” al domicilio común.
Aunque “constantemente” le decía que quería separarse, “últimamente estaba decidida y ya había tomado la determinación”, solo esperaba a superar un tribunal médico para reincorporarse a su trabajo después de una baja por enfermedad, ha dicho.
La hermana ha indicado que un sobrino suyo avisó a su esposo del fallecimiento, pero no sabía cómo había ocurrido, por lo que pensaron que pudo ser por una caída o un infarto, ya que el acusado no avisó a su familia política, ni les informó de que “no fue una muerte normal”.
«Queremos justicia»
“En ningún momento pensamos que fuese un asesinato, nos enteramos con cuentagotas de cosas que nos tendrían que haber contado desde el principio. Queremos justicia, nada más”, ha recalcado.
Días después, el hijo de la fallecida le dijo que esa semana se celebraría el funeral en su pueblo natal, Gumiel de Mercado (Burgos), pero la jueza “paró el traslado” del cuerpo.
Más tarde, se puso en contacto con el tanatorio, pero le comunicaron que el hijo de la víctima les ordenó no dar información sobre su incineración, ha lamentado esta mujer, quien no sabe dónde están los restos de su hermana, por lo que los ocho hermanos decidieron ejercer la acusación particular.
Además, ha declarado este miércoles un amigo del acusado, que ha narrado que éste, cuando descubrió el cadáver de su esposa rodeado de sangre, contó que se había suicidado, “pero dos o tres días después estaba convencidísimo de que la habían asesinado”.
Ha desmentido que el matrimonio estuviese roto y ella quisiera divorciarse, ya que ha asegurado que el procesado estaba “siempre pendiente de su mujer”, colaboraba en las tareas de casa y la cuidó mientras tuvo un problema de espalda.







