Rebeca Palacios |
Logroño (EFE).- Los anglicismos enriquecen el lenguaje, porque aportan «matices» y proporcionan «un brillo» especial al idioma que no se consigue con los sinónimos, ha dicho a EFE la filóloga y periodista Mariángeles García.
Esta experta ha intervenido en Logroño en el congreso ‘Trabalengua’, que dedica su novena edición al papel de la mujer en la lengua y la literatura, a través de ponencias divulgativas sobre creatividad, identidad y emoción en el lenguaje.
Con una ponencia sobre el origen del significado de algunas palabras y expresiones usadas en español, García ha desmontado falsas creencias mantenidas en el tiempo, ya que algunas etimologías se fundamentan en hechos «supuestamente» históricos.

El origen de ‘cursi’
Como ejemplo, ha citado el origen de la palabra cursi, que algunos sitúan en unas hermanas francesas apellidadas Sicur que se trasladaron a vivir a Cádiz, donde «no se entendían» sus vestidos a la moda de su país y se burlaban de ellas cantando una cancioncilla en la que repetían «las señoritas Sicur, Sicur, Sicur».
De tanto repetir el apellido, ha explicado, se produjo una metátesis en la que las sílabas cambiaban de sitio, de modo que Sicur se transformó en cursi.
Aunque esta es la justificación que más ha transcendido sobre el origen de esta palabra, hay otras teorías, como la castellanización en el siglo XIX de la palabra inglesa ‘curtsy’, que significa reverencia, que se comenzó a usar cuando llegaron a Andalucía los primeros viajeros británicos.
Además, el filólogo, lexicográfo y etimólogo Joan Corominas sostenía que cursi proviene de un vocablo árabe, con un origen marroquí en el término ‘kursi’, que significa silla, de ahí pasó a cátedra, «donde se sentaba gente muy lista, que, con el tiempo, acaba siendo prepotente y presuntuosa».
Anglicismos que enriquecen
Respecto a la introducción de anglicismos en el castellano, no cree que sea algo malo, porque «el español, desde su origen, siempre se ha enriquecido con otros vocablos, primero desde el francés y ahora con el inglés, porque es el idioma dominante».
Ha reconocido que algunos anglicismos son innecesarios, como en el lenguaje de la moda, donde se usa ‘blazer’ para referirse a una prenda que tiene un nombre definido en español, que es chaqueta.
Sin embargo, en ocasiones se necesitan para definir realidades para las que aún no hay palabra en español y los sinónimos a veces no aportan el mismo significado para un concepto determinado, ha precisado.
«En el uso de anglicismos también juega mucho el postureo social, porque quien los utiliza parece más moderno y que está a la última», ha opinado.

Lenguaje juvenil
El uso de estos vocablos por los jóvenes está muy influenciado actualmente por las redes sociales, donde tienen como referentes a algunos personajes que utilizan un lenguaje con sus propios códigos, ha dicho.
A esta filóloga de formación y periodista de profesión, en la revista Yorokobu, el lenguaje de los jóvenes le divierte mucho, porque le parece «muy creativo y enriquecedor».
Hay lenguaje juvenil que se han asentado en el idioma, como la palabra ‘guay’, ha indicado, y tal vez vocablos actuales como ‘random’ (aleatorio o sin planificación) también se quede, porque ya ha proliferado su uso también entre adultos.
Los ‘centenials’ o Generación Z (nacidos entre mediados de los años 90 y 2010) se han apropiado de términos que ya existían como ‘lache’, que proviene del caló para referirse a la vergüenza ajena (lacha), al igual que la palabra inglesa ‘cringe’.
Otras veces, los jóvenes cambian el significado a palabras de uso común, como por ejemplo ‘mamado’, que se usa para referirse a alguien que está ‘borrachísimo’, pero ellos lo emplean para definir a alguien muy musculoso, cachas o atlético.
Comunicación entre generaciones
García ha confesado que le parece «fascinante» como, a través del lenguaje, la juventud puede eliminar prejuicios y cambiar las connotaciones negativas a ciertas cosas, como con la expresión ‘por el culo’ (PEC), que para ellos es algo que les gusta mucho, mientras que antes tenía cierto matiz homófobo.
Aunque le divierta conocer el significado de estas expresiones para entender a jóvenes, ha recalcado que su uso puede resultar «ridículo» en la boca de un ‘boomer'(nacidos entre 1946 y 1964).
Así, en Yoroboku tiene una sección que se llama ‘Traductor simultáneo’ en la que disecciona expresiones que usan los Z y los Alfa (nacidos a partir de 2010) y se las explica a los ‘boomers’, «para que entiendan de qué les hablan los jóvenes».
Esta experta defiende «la comunicación entre generaciones», de modo que, una manera de fomentarla es entender la jerga juvenil, con vocablos extraídos del reguetón o los videojuegos, porque ahora son parte de su universo.










