Logroño (EFE).- La Denominación de Origen Calificada (DOCa) Rioja ha iniciado este jueves la recogida de uva, con lo que ha marcado el inicio más temprano de su historia, aunque la campaña se prolongará en el tiempo debido a la incertidumbre que marca la meteorología, porque es necesaria una bajada de temperatura para un estado óptimo de la uva.
Viñedos de Aldeanueva inicia desde hace años en primer lugar la vendimia en Rioja, una denominación que incluye territorios de esta comunidad, de Navarra y País Vasco; de madrugada han empezado a recoger uvas de la variedad tempranillo blanco, que según sus análisis están en el momento correcto para su recolección.
«Sabemos que es una vendimia histórica por la fecha», ha admitido a EFE el responsable de Viñedos de Aldeanueva, Abel Torres, que ha incidido en que «el inicio del ciclo de la uva» ha sido determinante, ya que estuvo marcado por un invierno y un inicio de primavera «frescos» pero luego «hizo mucho calor».

Eso afectó a la brotación, floración y cuajados tempranos de las plantes » y las temperaturas extremas últimas también han ayudado a que se adelante» con lo que «tiene una calidad excepcional».
Pero todos esos parámetros se refieren a una variedad muy concreta, la de tempranillo blanco, y, en realidad todos los agricultores y bodegueros siguen pendientes del tiempo para esperar a la vendimia generalizada del tempranillo, que tardará algunas semanas pero posiblemente también se adelante de forma llamativa respecto a otros años.
Para ello todos quieren que las noches «enfríen» y hasta que caiga lluvia en abundancia, lo que permitirá a los frutos ganar peso; de lo contrario, si sigue el calor, el riesgo es que las uvas se consuman y pesen menos.

Una cosecha normal en cantidad
«Si las cosas van como se prevé esperamos una cosecha normal», algo que el kilogramos ya mejoraría la pasada campaña, que fue corta, ha explicado «pero si vuelve a haber olas de calor la uva se va a deshidratar», ha lamentado.
De hecho, mientras que hace un año los viticultores y las bodegas tuvieron que asumir altos costes de tratamientos para que las uvas estuvieran sanas, ahora han tenido que invertir en agua y regar muchas parcelas para ayudar a las plantas.
«Ojalá bajen las temperaturas para lograr una maduración a fuego lento y luego conseguir una uva con estructura y color para lograr unos vinos de alta calidad», ha explicado Torres.

Su bodega cooperativa, la mayor de la DOCa Rioja, controla unas 3.000 hectáreas que pertenecen a más de 800 socios; es decir, supone casi el 5 % de una Denominación compuesta por terrenos de viñedo en La Rioja, País Vasco y Navarra, en donde se analiza de forma milimétrica el estado de la uva para determinar cuando comenzar a recogerla.
De hecho, este mismo jueves el Consejo Regulador de la DOCa Rioja ha informado de que se ha detectado un retraso claro en los parámetros de maduración alcohólica con respecto a 2025, y ha explicado que el peso medio de cada baya ha bajado una media de un 15 % en algunas variedades, mientras que ha crecido un 5 % en otras.
Otro parámetro de la vendimia es el precio de la uva, que sigue sin poner de acuerdo a bodegas y productores; solo hace dos días ASAJA, la organización mayoritaria entre los viticultores, reclamó un para garantizar la rentabilidad a los agricultores que llevan seis campañas con pérdidas.








