Logroño (EFE).- El escritor Benjamín Prado ha reivindicado la figura de Ana María Matute como «una novelista extraordinaria», una de las más importantes en español en el siglo XX, además de que «fue capaz de sobreponerse a una vida muy dura y de triunfar en diferentes ocasiones».
Prado (Madrid, 1961) ha hecho estas declaraciones a EFE con motivo de su participación en los segundos encuentros sobre ‘El Najerilla’, una jornada organizada por Radio Rioja y celebrada en Mansilla, la localidad riojana en la que Ana María Matute pasó su infancia -ya que de allí descendía su madre- y que inspiró algunos de sus libros.
El autor de ‘Mala gente que camina’ cree que Ana María Matute (Barcelona 1925-2014) «seguramente fue la novelista más grande en la literatura de posguerra, junto con Carmen Laforet».
La recuerda como «una especie de niña de 80 años» que «maravillaba por su carácter divertido y por lo positiva que era a pesar de haber basado por grandes tragedias» además de «por lo que le gustaba la bebida».
La autora de ‘Pequeño teatro’, con el que ganó el Premio Planeta en 1954, «tuvo un gran mérito, el triunfar dos veces» porque «cuando ya parecía que había pasado su momento de novelas maravillosas como ‘Los hijos muertos’ (Premio Nacional de Narrativa en 1958) volvió ha tener éxito con ‘Olvidado Ray Gudú'» ya en 1996.
Cree que Matute, «junto a otras como Laforet o Carmen Martín Gaite, lograron imponerse en un mundo de hombres» el de la literatura de su época y de la Real Academia, en la que ingresó en 1998.
«La cultura de su época prefería a las mujeres en casa, ocupándose de la familia y los maridos y ellas se abrieron paso, aunque otras, como las poetas, no tuvieron mu misma suerte», ha considerado Prado, que cree que «ese grupo de escritoras se impusieron a todas las hostilidades por su talento, por su calidad».
Una separación dura










