Logroño (EFE).- Logroño ha celebrado este martes el XVII Concurso de Caldeteras Riojanas, un evento que cada año va a más y que ha contado con 150 ‘cuadrillas’ participantes, 30 más que el año pasado, aunque más allá de los participantes miles de personas han llenado una parte del centro de la ciudad.
Las fiestas de San Mateo tienen un gran componente gastronómico, en el que se suceden degustaciones de productos típicos de la tierra, como embuchados o choricillo, y otros no tanto, como los mejiollones.
Pero hay algunas citas que destacan son las más populares, como la dedicada a las chuletillas o la las calderetas -o ranchos- que este martes han llenado de actividad una parte del centro de Logroño con cientos de personas distribuidos en grupos de amigos o familiares en torno a un guiso «pobre» de patatas, carne y verduras, aunque con múltiples variantes.
Pero, en realidad, más allá de los premios que se han dado, hasta siete, lo importante era mantener un buen ambiente y, sobre todo, los reencuentros de quienes se ven año tras año en torno a una gran cazuela.
«Participo desde el primer año porque esta es una cita muy bonita», ha explicado a EFE uno de los veteranos, Antonio Manuel, que cree que el secreto de una buena caldereta es que «haya buen ambiente entre toda la cuadrilla» además de «buenos productos riojanos».
En su caso, como variante, ha añadido caracoles a las patatas, carne de cordero y verduras de huerta, además de «un poco de guindilla, que no pique mucho» y «agua, tranquilidad y paciencia».
Un plato pobre
La cocina de esta región tiene entre sus estrellas las patatas a la riojana y las calderetas «son una versión de eso pero más de pobres porque era un plato de coger lo que había en casa y hacer comida para toda la familia o para todo el que iba a trabajar al campo» pero «somo así y pasamos de unas cosas a otras y ahora es un plato de celebración».
El jurado ha estado formado, entre otros, por varios concejales que han valorado «en primer lugar los ingredientes, de las que aportamos 5 kilos por cuadrilla, y también el cordero, las verduras y ls condimentos», ha explicado a EFE la teniente de alcalde Leonor González Menorca.
Ha incidido, precisamente, en los condimentos «como el año pasado, cuando ganó una cuadrilla de jóvenes que no sabían cocinar pero les había dado la receta una de sus abuelas» y «ellas saben mucho e condimentos y de darle amor al guiso».
Otro concejal, Angel Andrés, por su parte, ha recordado que este año han participado 150 cuadrillas, 30 más que el año pasado, «y los puestos se agotaron en cinco minutos, lo que demuestra el interés por este acto, estamos encantados de ver la calle así».
Algo que demuestra, ha concluido, que «en Logroño somos de comer, pero no de cualquier manera, con alegría, convicencia y cariño, que es comer y mucho más».









