Rebeca Palacios |
Logroño, 22 feb (EFE).- Una ingesta deficitaria de proteína provoca pérdida de masa muscular y limita la capacidad de movimiento, especialmente en las personas mayores, ha asegurado a EFE el experto en nutrición y dietética Edwin Fernández Cruz.
El director del Área de Nutrición y Deporte de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) ha recomendado incluir suficientes alimentos que puedan ofrecer diversidad proteica en una dieta mediterránea convencional.
Ha alertado de que puede haber «una mala planificación» en la ingesta de proteínas si se siguen dietas «carbofóficas» -como la ‘keto’, un plan que propone un consumo muy bajo de carbohidratos y más alto en grasas que en proteínas- o con el ayuno intermitente, si se limita a reducción de la toma de alimentos.

Fernández Cruz ha precisado que un adulto sano debería comer entre 0,80 y 0,83 gramos de proteína por kilogramo de peso y por día para cubrir las recomendaciones de los organismos oficiales.
Ha aconsejado incorporar proteínas en la dieta todos los días, pero ha apuntado que no tienen que proceder de los mismos alimentos y se pueden tomar proteínas de origen animal, como la carne roja, el pollo, el pescado y el huevo; pero también procedentes de vegetales, como las legumbres.
Yogures y postres enriquecidos con proteína o quesos frescos tipo ‘cottage’, que se han puesto de moda recientemente, también son una buena manera de complementar el aporte proteico en personas que necesiten un extra, como pueden ser los deportistas o las personas mayores.

Respecto a los suplementos para incrementar la toma de proteínas, ha aludido a los aminoácidos BCAA, pero están más enfocados hacia deportistas o personas que desean fomentar el crecimiento de la masa muscular.
En el caso de la tercera edad, se recomiendan los suplementos nutricionales orales enriquecidos con aminoácidos, como la leucina, que permiten el mantenimiento de la masa muscular.
Las mujeres, en general, por su propia complexión pueden tener un menor requerimiento proteico, ha indicado, pero a nivel hormonal hay algunos momentos concretos en los que puede necesitar una mayor carga de proteínas, como en algunas fases del ciclo menstrual y durante el embarazo.
Mayor riesgo de diabetes sin proteínas
Si hay un déficit de ingesta de proteínas, el organismo tiene que empezar a procesar con mayor frecuencia los otros macronutrientes, como son las grasas y los hidratos de carbono.
Una dieta muy rica en hidratos de carbono, pero sin la parte proteica, puede afectar de manera negativa a los ciclos de la insulina y el glucagón en el organismo, ha precisado.

En personas sedentarias o con una mala alimentación, la falta de proteína podría suponer un mayor riesgo de padecer algún tipo de enfermedad relacionada con la diabetes de tipo 2.
Pero lo más preocupante, prácticamente en casi todas las edades, sería que un déficit proteico afecta, sobre todo, a la masa muscular, lo que provoca una pérdida de fuerza, empeora el movimiento y afecta a la independencia de las personas mayores.
Ha subrayado que el músculo es un tejido metabólicamente activo, si se pierde, también afecta al equilibrio hormonal del organismo, conocido como homeostasis, que puede verse comprometido.










