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En la imagen de archivo, dos de los bisontes que llegaron desde Polonia para repoblar la provincia de Segovia mediante un programa de conservación de estos animales en peligro de extinción. EFE/Pablo Martin

El bisonte, entre la crítica científica y la necesidad española de reducir los incendios

Madrid (EFE).- La introducción del bisonte europeo en España navega entre la crítica científica, que asegura que su presencia no garantiza una mejora para el ecosistema, y la necesidad de esos pequeños municipios cada vez más despoblados de ganadería de restaurar sus montes, relanzar su economía y reducir el riesgo de incendios forestales.

La iniciativa que El Recuenco (Guadalajara) ha llevado a cabo acogiendo en sus tierras a nueve bisontes, cinco hembras y cuatro machos desde una finca de El Espinar (Segovia), a su vez procedentes de Polonia y Países Bajos hace tres años, ha impulsado un debate que lleva años en España.

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¿Vivió esta especie en algún momento en la península ibérica? ¿Su presencia alivia realmente los bosques para evitar incendios? ¿Están bien adaptados a las condiciones climáticas del país?.

La intención del proyecto

Para ‘Rewilding Spain’, fundación sin ánimo de lucro que puso en marcha el proyecto, el objetivo de la introducción en España del bisonte es el de «entender» el papel que puede desempeñar en la renaturalización en Europa y su posible impacto como generador de montes más resilientes frente a incendios.

El proyecto, realizado junto a la Universidad del País Vasco, la Universidad de Mánchester y ECONOVO -centro de investigación especializado en dinámicas ecológicas dependiente de la Universidad danesa de Aarhus-, pretende conocer los niveles de estrés de los bisontes a lo largo del año y la composición de su dieta estrictamente natural.

Además, busca medir su impacto en la composición y estructura de la vegetación leñosa, tanto en monte sin intervenir como en parcelas donde se han realizado intervenciones de aclareo previas a su presencia.

Y no solo, pues la fundación entiende que en una zona «prácticamente en desuso» debido a la desaparición de muchas actividades del sector primario, la gestión natural que estos grandes herbívoros aportarán al monte de El Recuenco se prevé beneficiosa para abrir oportunidades de empleo y ecoturismo.

La crítica científica

Sin embargo, un grupo de investigadores se opone a esta iniciativa: «Estamos en contra de su liberación en el medio natural como animal salvaje, porque nadie sabe cuáles pueden ser las consecuencias», asegura a EFE Carlos Nores, doctor en biología, profesor de la Universidad de Oviedo y representante de este colectivo.

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Un incendio forestal, en una imagen de archivo. EFE/EPA/CRISTOBAL HERRERA-ULASHKEVICH

Ya hay ejemplares nacidos en España, pero «su natalidad es sumamente baja y su mortalidad mucho mayor que la de poblaciones mantenidas en libertad en Europa central y oriental», explica.

«Es una especie surgida en un medio más frío y que seguramente responderá peor a causa del calentamiento global», apunta Nores, que añade que el bisonte que habitó la península ibérica en el Paleolítico era una especie totalmente diferente al actual.

Los bisontes en cautividad, sostiene Nores, pueden servir como elemento llamativo en un contexto de turismo rural e incluso para mostrar «algo parecido» a lo que debía ser la fauna durante el Paleolítico, pero sostener que deben introducirse para frenar el cambio climático «no es más que un eslogan exagerado e irreal».

Este grupo de especialistas ni siquiera concuerda con la posibilidad de que sea más útil para evitar incendios forestales: «Se ha exagerado la expectativa de utilizar al bisonte como desbrozadora natural para evitar los incendios forestales».

«Experimentos realizados en Europa indican que el ganado vacuno tiene un efecto funcional similar al del bisonte actual», comenta.

Capacidad antiincendios

De hecho, cuestiona la capacidad antincendios de los bisontes basándose en el incendio de agosto de 2024 que «arrasó un tercio de la finca» El Encinarejo, donde había 19 ejemplares.

Nores ha afirmado que hay otra especie, el ciervo rojo, que «ramonea plantas leñosas con mayor intensidad que el bisonte europeo» en la finca El Encinarejo, de Jaén; algo que implica que si se fomenta la presencia de razas rústicas de ganado y de ciervos, «serían capaces de desbrozar tanto o más monte que los bisontes, sin riesgo de introducir alteraciones indeseadas en el medio».

Para este grupo, el atractivo mediático del bisonte coloca el proyecto como una «propuesta idealizada que no responde a realidades objetivas, sino a otras que se han basado más en propaganda emocional que en criterios demostrados».