incendios España 2026
Imagen de un incendio registrado en el municipio de Riós (Ourense) este domingo. EFE/ Alberto Sxenick

El nuevo escenario del fuego en España: menos incendios, pero más devastadores

Madrid (EFE).- España afronta el Día Mundial de la Prevención de Incendios con fuegos menos numerosos, pero que concentran cada vez más superficie quemada, una evolución que los expertos vinculan al cambio climático, el abandono rural y la falta de gestión preventiva del territorio.

Los últimos datos publicados por Greenpeace reflejan esta evolución, ya que en 2025 solo el 0,77 % de los incendios -65 de más de 8.000- representó el 86 % de toda la superficie quemada, y únicamente diez de ellos concentraron el 57 % del total afectado.

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Vista desde la localidad de Aznalcollar (Sevilla), del incendio de Niebla (Huelva), el pasado viernes. EFE/Mauri Buhigas

En 2026, más del 76 % de la superficie afectada se ha concentrado en 42 grandes incendios forestales y en lo que llevamos de verano se ha producido ya el mayor fuego de la historia de España (el de Burgohondo, en Ávila), el mayor de Andalucía, de Castilla-La Mancha, de Aragón y de Madrid, y el incendio más mortífero, con 14 fallecidos, en Los Gallardos (Almería).

La tendencia, por tanto, se ha acentuado, con más de 265.000 hectáreas calcinadas en lo que va de año, según datos provisionales del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS), una cifra que supera con creces las casi 190.000 hectáreas registradas en el mismo periodo de 2025.

Un nuevo escenario

Los datos muestran una realidad clara: menos incendios, pero con mayor capacidad para propagarse; un nuevo escenario que el decano del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes, Eduardo Tolosana, atribuye a dos factores principales: el calentamiento global y el abandono rural.

Según el experto, el abandono de actividades como la ganadería o la agricultura favorece que el matorral y la vegetación ocupen terrenos que antes estaban gestionados, lo que incrementa la cantidad de combustible disponible para las llamas.

«Si eso no se cuida de alguna forma, acaba dando lugar a acumulación de combustible. Ese matorral, cuando llegan las olas de calor, se seca y es estopa para las llamas», señala en una entrevista a EFE.

A ello se suma un escenario meteorológico más extremo que puede convertir incendios inicialmente controlables en fuegos de enorme intensidad.

En 2025, el 71,4 % de los grandes incendios forestales se produjo durante olas de calor, indica Greenpeace, que recuerda que la ciencia ha documentado el papel del cambio climático en el agravamiento de estos episodios.

Así, el problema no es únicamente cuántos fuegos se producen, sino también qué terreno encuentran las llamas cuando se originan.

Invertir en prevención

Por ello, Tolosana reclama no reducir los recursos destinados a la extinción y sí multiplicar los dirigidos a prevenir que el incendio alcance esa dimensión.

La inversión, explica, no tiene por qué traducirse únicamente en gasto público, ya que una parte de la prevención puede apoyarse en el aprovechamiento sostenible de los propios montes.

«La actividad rentable en el medio rural, como la ganadería extensiva o el aprovechamiento de madera, leña o biomasa, siempre de forma sostenible y bajo control técnico, es una herramienta muy eficaz», sostiene.

De hecho, considera que recuperar la actividad económica en el medio rural puede contribuir a reducir el combustible acumulado, al tiempo que ayuda a combatir el abandono rural, lo que provoca que parte de la prevención frente a los incendios sea «autofinanciable».

Por su parte, Greenpeace estima entre 2.000 y 3.800 millones de euros el coste aproximado que han supuesto ya este año los grandes incendios, sin incluir daños en infraestructuras, pérdidas económicas y deterioros del ecosistema, y cifra la inversión necesaria en prevención en unos 1.000 millones de euros anuales.

«La prevención es la única manera de que los incendios del futuro no sean tan grandes como los que estamos viendo ahora», concluye Tolosana.