Río de Janeiro (EFE).- Organizaciones ambientalistas brasileñas advirtieron este lunes que el retiro de las grandes comercializadoras de la Moratoria de la Soja puede ocasionar la deforestación de hasta 9,2 millones de hectáreas en la Amazonía, un área similar al territorio de Portugal.
El dato corresponde a un estudio publicado en enero por The Nature Conservancy (TNC), citado por las ONG Greenpeace, WWF e Imaflora en un comunicado en el que advirtieron que ese escenario «compromete directamente la meta de Brasil de alcanzar la deforestación cero en 2030 y pone en riesgo los compromisos climáticos asumidos por el país».
Las organizaciones señalaron que las comercializadoras de soja que decidieron retirarse del acuerdo, que prohíbe comprar soja de haciendas con terreno deforestado, serán las responsables de los impactos ambientales y climáticos que se produzcan en la Amazonía tras su decisión.

«Sin un mecanismo equivalente, transparente e independiente para controlar la deforestación, la salida de estos comerciantes reintroduce el riesgo de que la soja brasileña vuelva a estar directamente vinculada a la destrucción de la selva», apunta en la nota.
El retiro de los principales actores de la Moratoria de la Soja
Las organizaciones reiteraron que la salida de empresas -entre las cuales Cargill, Bunge, ADM, Louis Dreyfus y Amaggi- constituye «un retroceso ambiental grave» y el rompimiento unilateral de un acuerdo que durante casi dos décadas garantizó la reputación de la soja brasileña como libre de deforestación en los mercados internacionales.
Abiove, la patronal que reúne a las principales comercializadoras de soja de Brasil, el mayor productor y exportador mundial de la oleaginosa, anunció a comienzos de enero su decisión de retirarse del acuerdo.
El anuncio se produjo cuatro días después de la entrada en vigor de una ley del estado de Mato Grosso (oeste de Brasil) que veta la concesión de incentivos fiscales a las empresas adheridas a la Moratoria de la Soja.
La Moratoria es blanco de críticas de sectores agrícolas que rechazan las restricciones ambientales y que encontraron un aliado en el Gobierno de Mato Grosso.
La Moratoria es un pacto voluntario firmado en 2006 por las grandes comercializadoras del sector que impide la compra de soja producida en fincas amazónicas desforestadas y que, según los ecologistas, resultó clave para la preservación de la mayor selva tropical del mundo en los últimos 20 años.
La polémica ley de Mato Grosso, sin embargo, está en la mira de la Corte Suprema de Brasil, que analiza la constitucionalidad de la medida y que llegó a suspender provisionalmente los efectos de la legislación.