Arezo Rahimi (i) y Sameem Keyan llegaron a España en vuelos que evacuaron a afganos de la capital -Kabul- tomada por los talibanes. EFE/Juan Carlos Hidalgo

Más 4.220 afganos refugiados en España tras la caída de Kabul, con mayores trabas para llegar

Laura López |

Madrid (EFE).- Un total de 4.224 afganos se han refugiado en España desde la caída de Kabul en manos de los talibanes, el 15 de agosto de 2021, periodo en el que han enfrentado un número creciente de trabas para llegar a territorio español, empujados a rutas cada vez más peligrosa.

La entrada de los talibanes a la capital afgana marcó el inicio de un periodo en el que muchos ciudadanos se convirtieron rápidamente en objeto de persecución, según señala EFE la coordinadora de Jurídico de la ONG Accem, Judith García.

Entre ellos, funcionarios que trabajaban para el anterior régimen, militares y cuerpos y fuerzas de seguridad, figuras políticas opositoras y determinados perfiles profesionales como abogados, periodistas y activistas defensores de los derechos humanos, incluso personas de la academia «con una mentalidad más occidental o abierta».

Según los últimos datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, recogidos hasta el 31 de marzo de este año, en España hay 4.812 afganos con permiso de residencia por protección internacional, un número que se ha multiplicado por ocho desde antes de la llegada al poder de los talibanes, cuando había en España 588 afganos con protección internacional (marzo de 2021).

El matrimonio afgano formado por Zhora y Sayed Kazim, durante una entrevista mantenida con la Agencia Efe
El matrimonio afgano formado por Zhora y Sayed Kazim, durante una entrevista mantenida con la Agencia Efe. EFE/Javier Lizón

De enero al 30 de junio, España ha concedido protección internacional a 497 afganos, la tercera nacionalidad con más resoluciones favorables solo por detrás de Mali (3.003) y Colombia (567).

Afganistán es una de las nacionalidades con mayor tasa de reconocimiento en España, con un 76 %, según el último informe de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR). Es el tercer país que más recibe el estatus de refugiado (724 en 2024), el más garantista, después de Nicaragua y Siria.

La irrupción en la ruta canaria

El grueso de afganos que huyen de su país lo hacen a Pakistán e Irán, donde enfrentan discriminaciones y deportaciones masivas, que han sido denunciadas por la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur).

La ley de asilo española de 2009 permite solicitar un visado de traslado a España en las embajadas de estos países, una medida que para García es «muy positiva» pero que necesita de «más medios», ya que se encuentra «muy saturada» por el volumen de solicitudes.

Afsar Khan
Afsar Khan, refugiado afgano, posa en el supermercado que regenta en la localidad barcelonesa de Terrassa. EFE/ Enric Fontcuberta

La falta de vías legales y seguras para llegar a España hace que estos ciudadanos enfrenten rutas cada vez más peligrosas, ya sea por Turquía hacia el Mediterráneo o incluso por África del Norte, llegando hasta Mauritania y embarcándose hacia Canarias.

De 1.865 migrantes que, según Caminando Fronteras, han fallecido desde enero hasta mayo intentando llegar a España, el 80 % había emprendido la ruta canaria, y entre las 22 nacionalidades del total de víctimas, además de personas africanas, había afganos, pakistaníes, sirios y bangladesíes.

Las mujeres afganas, en peligro solo por serlo

Desde que los talibanes llegaron al poder, la situación para las mujeres afganas ha sido especialmente grave, con medidas discriminatorias en todos los niveles de su vida, desde el acceso de la educación o la sanidad hasta la libertad de movimiento.

Naciones Unidas ha calificado esta situación de «apartheid de género» y una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) dictó a finales del año pasado que las mujeres afganas tienen derecho al asilo en los Estados miembros solo por su sexo y nacionalidad debido a la persecución del régimen talibán.

Según García, España está recibiendo a muchas mujeres con una formación académica brillante y una carrera profesional dilatada como, por ejemplo, fiscales o periodistas que fueron «relegadas a la no existencia».

Mujeres que, cuando llegan a España, tienen que hacer un «reajuste de expectativas» porque es difícil que en el futuro más inmediato puedan retomar su vida profesional por las dificultades a la hora de homologar sus títulos, lo que las empuja, al menos en el corto plazo, a ocupar trabajos para los que están sobrecualificadas.