Fotografía de integrantes de diferentes asociaciones campesinas y de derechos humanos del Catatumbo, se desplazan en una caravana humanitaria y por la paz, en Tibú (Colombia). EFE/ Mario Caicedo

Una caravana humanitaria aboga por la paz en la región del Catatumbo en Colombia

Cúcuta/Tibú (Colombia) (EFE).- Una caravana humanitaria y por la paz llegó este viernes a la ciudad de Tibú, en la región del Catatumbo (Colombia), escenario constante de violencia entre distintos grupos armados ilegales por el control de los cultivos de coca y de las rutas del narcotráfico.

La caravana, compuesta por unos 50 vehículos con banderas blancas, partió de Cúcuta, capital del departamento de Norte de Santander, fronterizo con el estado venezolano de Táchira, con el propósito de promover el diálogo por la paz en el Catatumbo.

«El mensaje es que haya diálogo, que cese la persecución y que en el Catatumbo se pueda vivir mejor», aseguró Judith Azora, quien hace parte del resguardo Catalaura, una comunidad indígena situada en La Gabarra, en la zona rural de Tibú.

Una caravana humanitaria aboga por la paz en la región del Catatumbo en Colombia
Una parte de la caravana por la paz que recorre desde Cúcuta hacia Tibú, en Tibú (Colombia). EFE/ Mario Caicedo

La región del Catatumbo, y en especial Tibú, vive desde el pasado 16 de enero una grave crisis humanitaria causada por la guerra declarada por la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) contra el frente 33 de las disidencias de las FARC por el control del territorio y de las economías ilícitas.

Esa disputa provocó la muerte de cerca de un centenar de personas y el desplazamiento forzado de más de 60.000 campesinos de la región, muchos de los cuales no han podido volver a sus tierras porque la violencia persiste.

Por eso, diferentes organizaciones sociales, campesinas e indígenas organizaron la caravana humanitaria que llegó hoy a Tibú con un clamor por el cese de fuego y un llamado desesperado para que se respete el Derecho Internacional Humanitario en la región.

Rehenes de la violencia

El Catatumbo, formado por los municipios de Ábrego, Convención, El Carmen, El Tarra, Hacarí, La Playa, San Calixto, Sardinata, Teorama y Tibú, es una región que a pesar de ser rica en recursos naturales tiene altos índices de pobreza y bajos niveles de desarrollo que desde hace décadas se la disputan grupos guerrilleros y paramilitares.

Tibú, de unos 64.000 habitantes, es uno de los municipios del Catatumbo más golpeados por la violencia.

Según la ONG Vivamos Humanos, una de las convocantes de la caravana, este año se han cometido en Tibú más de 150 homicidios y seis personas se han reportado como desaparecidas en un total de 177 acciones violentas.

Debido a la violencia desbordada, personas en riesgo han presentado 1.200 solicitudes al mecanismo de protección extraordinario de la Unidad Nacional de Protección (UNP), que depende del Ministerio del Interior.

Una caravana humanitaria aboga por la paz en la región del Catatumbo en Colombia
Integrantes de diferentes asociaciones campesinas y de derechos humanos del Catatumbo asisten a un Mesa Humanitaria, en Tibú (Colombia). EFE/ Mario Caicedo

«Nosotros consideramos que la situación del Catatumbo se resuelve con dos fórmulas: primero, eliminar las causas estructurales de la violencia, que es que el gobierno cumpla e implemente de manera eficaz el pacto para la transformación territorial, y dos, que los grupos armados, legales e ilegales, se acojan a los mínimos humanitarios, que es respetar el Derecho Internacional Humanitario», dijo a EFE el coordinador general de la Asociación Campesina del Catatumbo (Ascamcat), Juan Carlos Quintero Sierra.

En Tibú, y con ocasión de la Semana por la Paz, los participantes en la caravana instalaron una Mesa Humanitaria con dos objetivos: buscar la protección de la población civil del Catatumbo y que se reduzcan las afectaciones del conflicto a la población mediante una estrategia de alivios y acciones humanitarias.

En la Mesa Humanitaria participan también firmantes del acuerdo de paz de 2016 entre el Gobierno y la antigua guerrilla de las FARC, uno de cuyos representantes, Darío Vallejo, aseguró que quienes dejaron las armas están decididos a trabajar por la reconciliación y una paz como la merece el Catatumbo.