Berlín (EFE).- La corrupción empeora en todo el mundo y afecta incluso a democracias consolidadas de Europa y Norteamérica, en un contexto de debilitamiento del liderazgo, según el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2025 de Transparencia Internacional publicado este martes.
Este año, el promedio mundial del IPC ha caído por primera vez en más de una década hasta apenas 42 puntos sobre 100, siendo cero la peor puntuación (altamente corrupto) y cien la mejor.
Por octavo año consecutivo, Dinamarca tiene la puntuación más alta (89), seguida de cerca por Finlandia (88) y Singapur (84).
Más de dos tercios de los países suspenden
En el lado positivo, destaca que, desde 2012, un total de 31 países han mejorado significativamente su puntuación, entre ellos Estonia (76), Corea del Sur (63) y Seychelles (68).
Pero la gran mayoría de los países no logra mantener la corrupción bajo control, según la ONG, ya que 122 de 182 naciones y territorios incluidos en el IPC obtienen una puntuación inferior a 50.

Al mismo tiempo, el número de países con puntuaciones superiores a 80 se ha reducido de 12 hace una década a solo cinco este año.
«La ausencia de un liderazgo firme en la lucha mundial contra la corrupción debilita la acción internacional en materia anticorrupción y amenaza con reducir la presión para impulsar reformas en países de todo el mundo», sostiene la ONG.
Preocupación por la evolución en las democracias
Según Transparencia Internacional, existe sin embargo una «tendencia preocupante» de las democracias que registran un empeoramiento en la percepción de la corrupción, desde EE. UU. (64), que ha alcanzado la puntuación más baja hasta la fecha, Canadá (75) y Nueva Zelanda (81), hasta diversas partes de Europa, como el Reino Unido (70), Francia (66) y Suecia (80).
España obtuvo 55 puntos en el IPC de 2025 frente a los 56 de 2024.
Según la ONG, en muchos países europeos, los esfuerzos anticorrupción se han estancado en gran medida durante la última década, dado que desde 2012, 13 países de Europa occidental y de la Unión Europea (UE) «han empeorado considerablemente», y solo siete han mejorado de forma significativa.

Desde ese año, 50 países han tenido un descenso significativo en su puntuación en el índice. Entre los que más han bajado, se encuentran Turquía (31), Hungría (40) y Nicaragua (14).
Los países con las puntuaciones más bajas tienen, en su inmensa mayoría, sociedades civiles «gravemente reprimidas» y altos niveles de inestabilidad como Sudán del Sur (9), Somalia (9) y Venezuela (10).
Protestas de jóvenes y reducción del espacio cívico
El año pasado estuvo marcado por un aumento de protestas lideradas por la generación Z, ya que jóvenes de países con bajas puntuaciones en el IPC -como Serbia (33) y Perú (30)- salieron a las calles para exigir acciones y rendición de cuentas a sus gobiernos.
En Nepal (34) y Madagascar (25), estos movimientos de protesta popular provocaron la caída de los gobiernos de turno.
«Lo que unió a estos diversos grupos de manifestantes, destaca el informe, fue la percepción de que quienes estaban en el poder abusaban de su autoridad para beneficio propio, mientras no lograban ofrecer servicios públicos adecuados, una economía estable y oportunidades para el resto de la población», señala la ONG.
Otro patrón preocupante a juicio de la ONG es «el aumento de las restricciones impuestas por muchos Estados a las libertades de expresión, asociación y reunión».
Desde 2012, 36 de los 50 países con descensos significativos en las puntuaciones del IPC también han experimentado una reducción del espacio cívico, lo que dificulta que periodistas independientes, organizaciones de la sociedad civil y denunciantes puedan expresarse libremente contra la corrupción y también es más probable que funcionarios corruptos puedan seguir abusando de su poder, afirma.
Desde ese año, han sido asesinados 150 periodistas que cubrían casos de corrupción en zonas no afectadas por conflictos, casi todos ellos en países con altos niveles de corrupción, agregó la ONG.
Hoja de ruta
François Valérian, presidente de Transparencia Internacional, señaló que «existe una hoja de ruta clara para exigir rendición de cuentas al poder en favor del bien común, desde procesos democráticos y mecanismos de supervisión independiente hasta una sociedad civil libre y abierta».
«En un momento en el que observamos un peligroso desprecio de las normas internacionales por parte de algunos Estados, hacemos un llamamiento a gobiernos y a sus líderes para que actúen con integridad y estén a la altura de sus responsabilidades para ofrecer un futuro mejor a las personas de todo el mundo», añadió.