Washington (EFE).- El banquero y economista Kevin Warsh se enfrenta este martes a una audiencia en el Senado de Estados Unidos como parte del proceso para convertirse en el nuevo presidente de la Reserva Federal (Fed) a partir del próximo mes de mayo en sustitución de Jerome Powell.
Warsh, que comparecerá ante la Comisión Bancaria, se someterá a las preguntas de los senadores que le interrogarán sobre su plan para la política monetaria al frente de la Reserva Federal en sustitución de Jerome Powell, a quien Donald Trump ha prometido despedir si su candidato no es confirmado antes de mayo.
El presidente de Estados Unidos anunció su nominación el pasado 30 de enero, pero para presidir la Fed la candidatura de Warsh debe, además de ser aprobado por este comité, someterse a una votación en el pleno de la Cámara Alta.
La candidatura de Warsh, que tiene fuertes vínculos con la élite de Silicon Valley, se enfrenta a varios obstáculos para salir adelante.
En primer lugar, junto a una fortuna muy superior a la de los últimos presidentes de la Fed, Warsh ha declarado tener una amplia cartera de inversiones aunque, para evitar incompatibilidades, ha asegurado que se desprenderá de ella si es confirmado por el Senado.
Investigación sobre Powell
El otro obstáculo, más consistente, al que se enfrenta su candidatura es la advertencia del senador republicano Thom Tillis de que bloqueará la nominación hasta que se resuelva la investigación del Departamento de Justicia sobre Powell, el actual presidente de la Fed.
Warsh ha abogado por imponer una política de tipos de interés bajos, algo que Trump lleva demandando desde que llegó al poder, en parte porque las ganancias de productividad debido a la inteligencia artificial, en su opinión, permitirían este nuevo rumbo sin disparar la inflación.
La audiencia que se celebra este martes se ha retrasado más de lo previsto inicialmente y complica los plazos para el relevo al frente de la institución, ya que el mandato de Powell termina el 15 de mayo.
La relación entre Trump y Powell ha estado marcada por una enorme tensión en los últimos meses con ataques directos e insultos públicos del mandatario al presidente de la Fed, al que ha llegado a calificar de “incompetente” y al que ha amenazado con despedir si no abandona el cargo a mediados del próximo mes.
La investigación del Departamento de Justicia se abrió el pasado mes de enero y se centra en unas supuestas declaraciones falsas ante el Congreso de Powell sobre los costos en las obras de reforma de la sede de la Fed en Washington.
Powell denunció que el proceso forma parte de la presión política a la que la Administración Trump le ha sometido para influir en las decisiones que adopta al frente la institución económica.
Son públicas las diferencias de criterio en política económica entre la Casa Blanca y la Fed, ya que el mandatario apuesta por bajar los tipos de interés y potenciar así el crecimiento económico mientras Powell prioriza la estabilidad de precios.
En las últimas semanas, el presidente de la Fed ha asegurado que seguiría como presidente interino si la candidatura de Warsh no pasa todos los trámites antes de esa fecha y esto le ha valido un choque más con Trump, que ha amenazado con despedirle.










