El secretario de Defensa de los Estados Unidos, Pete Hegseth.
El secretario de Defensa de los Estados Unidos, Pete Hegseth. EFE/Octavio Guzmán/Archivo

La ONU: La transmisión en vivo de una ejecución, como anuncia EE.UU., podría equivaler a tortura

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Ginebra (EFE).- El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos dijo este viernes que la intención de ejecutar de forma pública a una persona, a través de una retransmisión en directo, puede ser una forma de tortura, un acto que está absolutamente prohibido.

«En respuesta a la celebración de ejecuciones públicas en Afganistán e Irán, las ejecuciones públicas constituyen una forma de trato o pena cruel, inhumana o degradante, dijo la portavoz del organismo, Ravina Shamdasani.

«La retransmisión en directo de una ejecución equivale a una ejecución pública y supondría una violación de la prohibición absoluta de la tortura», agregó.

El Gobierno de Estados Unidos ha señalado que se podrá ver en vivo la ejecución por fusilamiento del excomandante del Ejército Nidal Hasan, condenado a muerte por matar a trece personas en un ataque ocurrido en 2009 en la base militar de Fort Hood, en Texas.

La transmisión de la ejecución sigue adelante

El Pentágono confirmó este viernes que, pese a la polémica, planea seguir adelante con la transmisión en vivo del fusilamiento de Hasan, según dijo un funcionario del organismo a EFE.

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Preguntado por EFE, el funcionario del Pentágono se limitó a confirmar, sin comentar la afirmación de la ONU, el anuncio del secretario de Guerra, Pete Hegseth, quien informó la víspera que permitirá que el público vea la ejecución del excomandante del Ejército, prevista para el próximo 3 de diciembre en Fort Hood por un pelotón de soldados armados con fusiles.

«El secretario tiene razón. Se transmitirá en vivo. Más adelante se darán a conocer los detalles», afirmó el funcionario en el breve mensaje.

Frente a ello, el organismo de derechos humanos sostuvo que el incumplimiento de la prohibición de la tortura «convertiría inevitablemente la ejecución en arbitraria y daría lugar a una violación del derecho a la vida».

No queda claro aún si habrá espectadores en la base o si se dispondrá algún otro mecanismo de acceso.

Aprobada por el presidente Donald Trump a recomendación de Hegseth, la de Hasan será la primera ejecución militar estadounidense desde 1961.