Toronto (EFE).- La mayoría de los habitantes de la provincia canadiense de Alberta votaría en contra de iniciar el proceso para un referéndum vinculante sobre la separación de Canadá, aunque el apoyo al soberanismo sigue siendo significativo, señaló una nueva encuesta realizada en la última semana.
El sondeo, realizado por el instituto Angus Reid entre el 22 y el 24 de mayo entre 800 adultos de Alberta con un margen de error del 3 %, indica que el 60 % votaría «no» a la pregunta oficial propuesta por la primera ministra provincial, la conservadora populista Danielle Smith, frente a un 35 % que apoyaría avanzar hacia un referéndum vinculante de secesión.
Cuando la consulta se formula de manera más directa, si Alberta debería abandonar o permanecer en Canadá, el respaldo a la permanencia aumenta hasta el 67 %, mientras que un 30 % optaría por separarse del país.
Otros resultados de la encuesta
La encuesta se publica pocos días después de que Smith anunciara que el 19 de octubre los habitantes de Alberta votarán para decidir si el Gobierno provincial debe iniciar el proceso legal para convocar un referéndum vinculante sobre la independencia de la provincia.

Un 51 % de los encuestados señala que la pregunta «¿Debe Alberta seguir siendo una provincia de Canadá o debería el Gobierno de Alberta iniciar el proceso legal requerido por la Constitución canadiense para celebrar un referéndum provincial vinculante sobre si Alberta debería separarse de Canadá?» es «confusa».
Solo un 31 % cree que Smith realmente quiere que Alberta permanezca en Canadá, mientras que el 40 % opina que su principal motivación es mantenerse en el poder.
En contra de la consulta
El primer ministro canadiense, Mark Carney, que además es originario de Alberta, señaló que la decisión de Smith de convocar una consulta en octubre puede ser «un farol muy peligroso» y comparó el debate con el Brexit y los referendos de Quebec.

«En cuestiones de separación, a menudo se plantea que se debe votar a favor porque es una opción sin coste. Ese es un farol muy peligroso”, declaró Carney, quien también cuestionó que exista un mandato democrático claro para celebrar la consulta.
Carney también ha advertido que Ottawa está revisando la consulta convocada por Smith en caso de que sea necesario activar la Ley de la Claridad, aprobada por el Gobierno federal tras el referéndum soberanista de Quebec de 1995.
Pero el exministro liberal Stéphane Dion, el arquitecto de esa legislación, afirmó al periódico Le Devoir que Ottawa difícilmente podría invocar la Ley de Claridad en el caso de Alberta porque la consulta anunciada por Smith no plantea directamente la secesión, sino el inicio de un proceso para celebrar un futuro referéndum vinculante.
Dion añadió que, aunque Carney, tiene la obligación de estudiar las implicaciones legales de la consulta, probablemente Ottawa concluirá que no puede activar formalmente el mecanismo previsto por la Ley de Claridad.
La convocatoria del referéndum se produce tras meses de presión del movimiento soberanista de Alberta, fortalecido por el descontento de parte de la población con las políticas federales sobre energía y cambio climático.
Alberta, una de las provincias más ricas del país y con algunas de las mayores reservas de petróleo del mundo, acusa desde hace años a Ottawa de obstaculizar el desarrollo de su industria energética y redistribuir injustamente su riqueza hacia otras regiones.










