Las empresarias de Oriente Medio, atrapadas entre muros y techos de cristal

Cristina Bazán |

Redacción Internacional (EFE).- El machismo y los prejuicios de género que existen en los países de Oriente Medio y el Norte de África hacen que las empresarias se queden atrapadas y les cueste mucho romper los techos y muros de cristal impuestos en el mundo laboral y del emprendimiento.

En una entrevista con EFE, Ayah Elarief y Nisreen Rashad Amirdash, empresarias de Egipto y Jordania, respectivamente, aseguran que estas creencias sociales son grandes obstáculos en sus carreras profesionales, al iniciar sus propios negocios o al querer aliarse con clientes o empresas lideradas por hombres.

«Existe una enorme barrera cultural que hace que todavía tengamos desigualdad en los puestos directivos en Egipto», afirma Ayah Elarief, experta en transformación digital y fundadora de Warrd for Information Technology.

Esta región presenta la mayor disparidad empresarial del mundo entre hombres y mujeres con solo un 5 % de empresas dirigidas por mujeres frente a una media mundial de entre el 23 % y el 26 %, según datos de organismos como el Congressional Research Service (CRS) y la aceleradora de ecosistemas de emprendimiento WAMDA.

«Puede sorprender el número de hombres con estudios que todavía creen que las mujeres no deben trabajar y han de quedarse en casa para criar a los hijos», dice Elarief.

Nisreen Rashad Amirdash, licenciada en Ingeniería Eléctrica, máster en Administración de Empresas y fundadora y directora general de Sham Projects Solutions, coincide con su colega y agrega que la cultura en la que viven «prefiere a los hombres para ocupar esos puestos, ya que es la tendencia: Sesgo de género».

Binta Dème, única mujer del equipo y única diseñadora de videojuegos en Senegal, y Thierno Ndiaye, el desarrollador de ""Clean my beach"", trabajan con sus portátiles en Dakar (Senegal). Las empresarias de Oriente Medio y el Norte de África atrapadas entre muros y techos de cristal.
Binta Dème, única mujer del equipo y única diseñadora de videojuegos en Senegal, y Thierno Ndiaye, el desarrollador de «»Clean my beach»», trabajan con sus portátiles en Dakar (Senegal). EFE/María Rodríguez/Archivo

Se cuestiona la capacidad de las mujeres


Los países de Oriente Medio y Norte de África también concentran una de las tasas de participación laboral femenina más bajas, según datos de la Unión por el Mediterráneo (UpM), organizadora del Foro de Mujeres Empresarias realizado recientemente en Barcelona y en el que participaron estas dos empresarias.

«La cultura que nos rodea sigue siendo el principal problema. Siguen cuestionando si puedes hacerlo o no. Todo el tiempo te preguntan si eres lo suficientemente buena o no, una pregunta que realmente odio, incluso cuando viene de una mujer», afirma Elarief.

El Banco Mundial asegura que además del techo de cristal al que se enfrentan las mujeres de esta región para ascender a posiciones de liderazgo, «las empresarias también están potencialmente rodeadas de muros de cristal, lo que les dificulta entrar en sectores más rentables, tradicionalmente dominados por hombres».

«Al principio siempre me preguntaban si me iba a casar o qué iba a hacer si tenía hijos… Fue una época muy dura. Incluso cuando todavía éramos jóvenes tuvimos que contratar a hombres viejos y guapos para que nos representasen y así conseguir credibilidad y firmar contratos», relata la ejecutiva egipcia.

Barreras legales y sociales

Nisreen Rashad Amirdash asegura que aunque en Jordania se están estudiando proyectos de legislación para impulsar la igualdad en las empresas, «la participación de la mujer sigue siendo baja».

Un reciente informe de la consultora PwC señala que la región de Oriente Medio y Norte de África (MENA) pierde 575.000 millones de dólares cada año debido a las barreras legales y sociales que existen para el acceso de las mujeres a los trabajos.

Y a esos obstáculos se suma la falta de financiación para las que quieren emprender.

La fundadora de la empresa MENA Alliances Group, Abeer Abu Ghaith, primera empresaria de alta tecnología en Palestina, junto al cartel del simposio ""Empodera Live"" celebrado en Málaga, en 2016 .Las empresarias de Oriente Medio, están atrapadas entre muros y techos de cristal.
La fundadora de la empresa MENA Alliances Group, Abeer Abu Ghaith, primera empresaria de alta tecnología en Palestina, posaba junto al cartel del simposio «»Empodera Live»» celebrado en Málaga, en 2016. EFE/Jorge Zapata.

Las empresarias coinciden en que la falta de modelos femeninos en puestos de decisión y de políticas que realmente impulsen el ingreso de las mujeres en el sector son los principales desafíos a los que se enfrentan estos países.

«Necesitamos que el gobierno muestre a estas mujeres y las ayude, necesitamos políticas que las apoyen y no solo papeles escritos que nadie lee», dice Elarief, y reclama que las empresarias tengan acceso a eventos importantes en los que puedan conocer a quienes toman decisiones y ayudarles a ampliar su red.

Rashad Amirdash, por su parte, aboga por la mentoría a niñas y jóvenes «para que se conviertan en empresarias». «Hay que explicarles los retos a los que pueden enfrentarse en el futuro y cómo superarlos».