Murcia (EFE).- La Plataforma Cívica Rambla de Tabala ha vuelto a protagonizar este domingo una nueva protesta para exigir la aceleración de los trámites para la construcción de una presa en la rambla de Tabala, entre Beniel y Orihuela (Alicante) con el fin de paliar los posibles daños que suelen producirse con lluvias torrenciales en otoño por riadas del río Segura.
Como en anteriores ocasiones, estaba apoyada por ambos ayuntamientos, sus pedanías de Molins y El Raiguero, así como las murcianas de Zeneta y Alquerías, la Asociación Amigos de la Cultura y Medio Rural de la primera oriolana, Segura Transparente Vega Baja, el Juzgado de Aguas de Orihuela, las Juntas de Hacendados de la Región de Murcia y la patronal Asociación de Jóvenes Agricultores de Murcia y Alicante.
La Confederación Hidrográfica del Segura ya dio a conocer en octubre de 2025 que las obras de esa presa se licitarán en 2027 por casi 72 millones de euros, con una capacidad de 4,75 hectómetros cúbicos en una superficie de 110 hectáreas en suelo murciano pero que beneficiará también a las de la limítrofe vega baja del Segura en Alicante.
Los exdiputados de Vox en la Asamblea Regional de Murcia, José Ángel Antelo y Virginia Martínez, hoy en el grupo mixto, han dicho en el acto que «la presa no puede esperar más. Estamos hablando de proteger vidas, viviendas, explotaciones y el patrimonio de cientos de familias. Cada año que pasa sin hacer nada es un año más en el que nuestros vecinos siguen expuestos a las consecuencias de una nueva dana».
Representantes de las entidades convocantes han cifrado entre 40.000 y 45.000 las personas que podrían verse beneficiadas con esta obra pública para la contención de avenidas y estimado también que no pueden «estar pendientes de ella pasados siete años» de la gota fría de septiembre de 2019.

«Nuestros hijos no pueden seguir viendo lo que nosotros hemos vivido desde que nacimos: que cada vez que llueve, esta rambla puede arramblar con los intereses de la gente de la huerta y de otros muchos vecinos», expresaban.
«Esto no es algo ideológico y quien se pone en contra o no hace nada para revertir este problema es sin duda alguna enemigo del sentido común», por lo que piden al Gobierno nacional «que haga ya lo que lleva mucho tiempo sin hacer y deje de malgastar el dinero en cosas absolutamente superfluas que no benefician a nadie de los que aquí os encontráis», decían ante el alrededor de medio centenar de personas congregadas en la boquera del cauce.
«No se puede vivir con miedo»
«No se puede vivir con miedo cada vez que vienen las lluvias por esta época. ¿Cómo alguien puede entender que la ciudadanía se vayan a preguntar mirando la rambla: ‘¿Qué pasará en septiembre?’, ‘¿Qué pasará en octubre?’ ‘¿Va a llover mucho, va a llover poco?’, añadían.
«Muchos ayudamos en 2019 a nuestros vecinos a intentar quitar tanto barro y recordamos momentos de mucha incertidumbre, de mucho dolor, de no saber si las decisiones que íbamos a tomar en ese momento iban a ser las más correctas, pero al final lo único que nos movió fue la protección a todos nuestros vecinos y vecinas en cuatro días durísimos, durísimos, pero luego nos tuvimos que recomponer, arreglar, limpiar y recuperar todas esas viviendas que se vieron tan afectadas», relataban.
Desde el Ayuntamiento de Beniel precisaban que la obra puede eliminar «ese 60 % de inundabilidad que en este momento tiene el municipio y que no le permite crecer como debería a día de hoy» y ya ha pasado el periodo de alegaciones al proyecto la última de ellas, de la Dirección General de Medio Ambiente del Gobierno de Murcia, por lo que apuntaban al segundo semestre de 2027 para la licitación si todos los plazos se cumplen.
Se ha hablado también de aparte de esta infraestructura «muy necesaria», son precisas «más en la margen derecha y todas las de la izquierda para defender explotaciones agrícolas y ganaderas y de la vecindad, pues en 2019 nuestra comarca se vio inundada fundamentalmente por las avenidas de la rambla de Abanilla, en la que no se ha hecho nada».
Finalmente, se citaba también la afectación ese año de la pedanía murciana de El Raal y se mandaba para 2031 o 2032 la fecha de finalización de las obras y «no se puede esperar 5 o 6 años más» en las mejores tierras de cultivo por las que se pagaban sus buenos dineros y hoy «abandonadas» por la amenaza de las riadas.
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